sábado, 10 de diciembre de 2011

I left you on the debris, at the Sunday morning market



Me lo encontré en youtube, y me ha dado tan buenisimo rollo que no he podido evitar postearlo.
Cheers everybody, I love you!

sábado, 3 de diciembre de 2011

Spanish High Voltage Pt. 4

Siniestro Total – "¿Cuando se come aquí?"

¿En qué categoría los metemos, señoritas? Mira que es difícil hacer este tipo de temas “buenhumorados” con esta clase, lo más fácil del mundo es hipersaturar un ampli, bajar un tono la cuerda Mi grave y empezar a sacudir riffs a contratiempo y a gritar consignas de sangre y violencia. Ahora, ponte a hacer una canción sobre chochos que vuelan, jugadores de Palé a los que le huelen los pies, asesinatos sarcásticos de hippies, cobradores a domicilio un tanto especiales… Por dónde empieza uno? No hay más respuesta que esta: se tiene que estar dotado para hacerlo, para no caer en la autoparodia y en el baratismo. Y mucha inteligencia y autoconfianza. Este disco es la mejor muestra de los primeros años de la banda, donde literalmente van a su puta bola, por libre y sin complejos, las ideas por encima de los medios y las ganas por encima de cualquier incipiente destreza musical. A día de hoy me sigue fascinando este disco, toda esa locura e irreverencia, la máxima incorrección política (podéis encontrar al menos una frase susceptible de molestar a uno o varios colectivos en cada canción) y la maravillosa lucidez casi británica del combo… no tienen precio. Qué menos que rendirles esta especie de tributo por lo estupendamente bien que me lo han hecho pasar durante largos años, a mí y a generaciones enteras. Atención también a la evolución como músicos de la banda, los tíos son realmente buenos encima de un escenario, pero frescos y nada académicos. Demostraron hace tiempo no ser una simple broma, y de hecho son uno de los grupos de más largo recorrido de la escena española (llevan el showbussiness en la sangre). En su haber un gran puñado de enormes canciones, como ese monumento llamado “Bailaré sobre tu tumba”, enormes shows y una todavía más enorme profesionalidad, con todas las malditas letras. Imposible no acordarse, al menos, del entrañable spin-off que protagonizó Miguel Costas con sus Aerolineas Federales, que probablemente hubieran merecido un hueco en esta sección, o no?.

Burning – "El final de la década"
Supongo que a día de hoy, es una banda “rehabilitada y patrimonial”, pero lo cierto es que parte de sus años musicalmente más gloriosos transcurrieron ante la indiferencia de gran parte del público y de los medios, quizás los madrileños eran demasiado reales para un mundo que quería vivir en colores y a la última, disfrutar la efervescencia de los cambios y quemar etapas a la máxima velocidad posible. Se puede entender que en su momento hubiera gente que no pudiera o no sintiera la necesidad de calibrar en toda su grandeza a esta banda, pero no deja de ser injusto. Aunque a mí todavía me fastidia más que esas canciones no encontraran la producción que hubieran merecido (posiblemente una constante en gran parte de la historia del rock español). Aun cuando despiden todavía un aroma genuino y especial, no puedo dejar pasar la grandeza de gran parte de la producción de la banda del malogrado Pepe Risi, porque esas canciones eran tan buenas que hubieran admitido gran cantidad de detalles y arreglos, y los músicos lo suficientemente hábiles y dotados de imaginación para haber brillado con más fuerza. Quizás en aquellos años no se podía ser más… ¿ambicioso? en un estudio de grabación, donde el dia antes que tu había grabado un single una joven Isabel Pantoja y nadie se había molestado mucho en retocar los controles (anécdota verídica!). De cualquier manera, los Burning son un legado de valor incalculable para el rock en castellano, su inimitable poesía callejera, su visión de un particular Madrid y su sonido ciertamente personal, enfrentado conscientemente a (casi) todo lo demás del panorama, son un verdadero ejemplo de actitud y compromiso. Queda el consuelo de que finalmente han recibido un reconocimiento parroquial, y disfrutan del respeto de los más aguerridos rockeros. Pero lo grande de verdad son esas canciones, y no quiero acabar la entrada lamentando sino celebrando a los Burning, da igual el álbum, desde la tremendísima “¿Qué hace una chica como tú en un lugar como éste?” que joder que buena es, hasta cualquier otra que tengáis en mente ahora mismo y que no hace falta citar.

Los Flechazos – "Días Grises E.P."
Los reverencio. Más allá de que me sedujeran como grupo mod de ensueño que fueron, más allá de todo el pundonor y esfuerzo que atesora la banda, encontramos un extraordinario compositor entre sus filas, un perfecto escritor de CANCIONES de nombre Alejandro Díez, impecable mod leonés honesto y comprometido, que tuvo la mejor de las motivaciones para crear una banda como Los Flechazos: hacer la música que quería escuchar como fan, esencial y sin concesiones. Lamentablemente son bastante desconocidos fuera del ámbito digamos sixtie, pero si te gusta el power-pop, el beat o el garage hay que estar muy ciego para no reconocer como verdaderos diamantes algún tema de su debut, los highlights de su segundo L.P. y primera obra maestra ("En el Club", o las emocionantes "Quiero regresar" y "La chica de Mel"), sino también el grueso de su obra posterior, con piezas de alta cocina del calibre de "Lo conseguí", "Suzette", "A toda velocidad".. hasta llegar a esta joya resplandeciente, el E.P. "Dias grises"... una cumbre, un hito, un completo éxito. La banda se mostraba ya con todos los trucos aprendidos, un sonido igual de fresco que siempre, pero más certero y concentrado. No estoy diciendo que sea su mejor trabajo, porque no podría decantarme por uno solo, pero desde luego me ha alegrado la tarde del viernes sobremanera. Pero la historia no acaba aquí... afortunadamente.



Cooper – "Fonorama"

Colosal, sublime, potente y ensoñador. Así es hasta la fecha el mejor tratado de power-pop jamás grabado en castellano, un pedazo de disco como la copa de un pino a la mayor gloria del que fuera alma mater de los excelsos Flechazos. Desaparece el órgano para dar entrada por la puerta grande a la señora guitarra eléctrica, "Fonorama" es una gloria perfecta en este sentido también, dos instrumentos perfectamente entrelazados (en la onda de todo un "Girlfriend") que dan brio y esplendor a quizás la mejor producción del Sr. Díez hasta la fecha, lo cual es decir mucho, o muchísimo. ¿Se acuerdan ustedes de aquel imitador, Hank (disculpen mi ya tradicional pulla anti-Roever)? Pues bien, olvidenlo de una vez y concentrense en el producto original, en personas que realmente tienen algo que decir, disfruten de piezas como "Un nudo en la garganta", unanse a la banda en su clamor por la radio en "Tecnicolor", bailen y pasénlo bien!! La verdad es la sucesión de grandes canciones, una detrás de otra, es acojonante. La expresión "no sobra ni una" nunca fue tan cierta. La urgencia de cada corte parece medida al milimetro, exactamente la que toca, en beneficio de la claridad y la intensidad, definitivamente un gran paso adelante para la música en castellano. Ahora mismo lo estoy escuchando, y ya hacía bastante tiempo que no lo escuchaba... ¿Sabéis lo que os digo? Que me parece todavía más grande que entonces.No sigan ignorando a Alejandro Díez, gañanes!





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domingo, 2 de octubre de 2011

Spanish High Voltage Pt. 3

Doctor Explosión - "El Loco Mundo de los Jovenes"
Bueno, aquí hay un poco de trampa, por el tema de que el castellano no es el único idioma que es triturado por la turmix asturiana conocida como "Doctor Explosion", pero es que los quiero tanto.... que no lo puedo evitar. Ademas, después de conseguir el milagro de tocar garage en español y sonar de puta madre, no pretendereis, muñecas, que en este apartadillo dedicado al producto hispano no se cuele una de nuestras grandes bandas. Aquí, hablar de una carrera ejemplar se queda simplemente corto, y no lo digo solamente en términos de la calidad musical brutal, sino de años y años de actitud y compromiso, y unos shows que bueno, cualquiera que los haya visto ahora entiende perfectamente el concepto "La caida de Roma". En escena tienen todo lo que me gusta: la inigualable intensidad de lo que yo llamo "pegada natural", esa a la que no le hacen falta watios para noquear al personal  (MC5, Dead Boys, Hellacopters...) y el don para el entretenimiento. En conjunción, no se necesita nada más para pasar las mejores noches de rock´n´roll, a tumba abierta y a lomos de los más variados rítmos cavernícolas. Lo mejor es que podía haber elegido tranquilamente cualquier otro disco de su ya dilatada discografía, pero ese "Rompí la TV" que tanto me ha dao que se lo merece!. Pique aquí para una visión más profunda de tan magna obra.


Babylon Chat - "Hotel Adicción"
"Hoy mis labios son navajas / y tus besos son de sangre / y quiero estar cerca de ti / quemándote con mi pasión mortal de amor / Hoy mis venas son de fuego / y tus caricias son cenizas" ... Wow, brillante de cojones! Los primeros versos de "Perra de amor" podrían definir de arriba a abajo el tremendo disco que un dia firmara la banda en cuestión, Babylon Chat, probablemente la cima absoluta del sleazy/glam rock castellano. Si, el disco podría haber sonado mucho mejor, y sin duda esas canciones se hubieran merecido un estudio de terciopelo y un productor con huevos que se hubiera dejado el alma en hacerlos grandes, pero al menos ahí quedan un buen puñado de canciones con olor a sexo, calientes al tacto y excitantes al oido. Mucho carisma aquí, colega. Como sabéis, el cantante y guitarrista Igor Paskual es ahora uno de los chicos de la banda de Loquillo, y juntos están entregando grandes momentos para el rock de este país, pero no puedo evitar sentir una punzada de desánimo al pensar en lo que se podría haber convertido esta banda si las cosas hubieran sido diferentes y hubieran perdurado. Me quedo con la maravillosa noche que nos brindaron hace algunos años en la sala "Belle Epoque", y la conversación rock´n´roll total que tuve con el citado Mr. Igor. También me gustaron sin Paskual, la verdad, aunque no es lo mismo. Muy interesante también su "Bailando con Brando", una obra menos punk pero esencial, igualmente, otra cara de la misma moneda.


Buenas Noches Rose - "Buenas Noches Rose"
Otra gran banda de la que hay que lamentar su ausencia del panorama. Nunca los ví en escena pese a los parabienes que recibian todos sus shows, todas las oportunidades fueron desperdiciadas por una u otra causa. Y el famoso grupo que montó alguno de sus supervivientes la verdad es que no me mueve en absoluto, así que nos centraremos un poco. Estos tipos eran de todo menos inocentes e ignorantes cuando grabaron este disco, aquí un rastro perfectamente visible de vida y vicio, y cada una de las canciones está escrita con toda la intención. El sabor del disco es claramente clásico, cocinado al calor del medio tiempo 70´s, pero la propuesta es valiente y arriesgada en varios aspectos, como estructuras, desarrollos y letras, empujadas hacia territorios poco frecuentados por el castellano, incluso bastante resbaladizos, en los que hace falta mucha convición, muchísima, para no pegarse una verdadera hostia. A veces queda como una leve sensacion de que la voz está algo forzada, en contraposición a la facilidad con la que fluye la música, un rock´n´roll caliente y con pedigrí, con solera, que echaremos de menos cada dia más.




Ramoncín - "Barriobajero"
Y así, a lo tonto, llegamos al ínclito Ramoncín. Probablemente él solito es el responsable de destruir una carrera musical bastante interesante, que evolucionaba con cierta coherencia y en la que no faltaron verdaderos himnos  ("Litros de alcohol", "La chica de la puerta 16", etc) y una actitud de chuleria consecuente. Ramoncín, en aquel entonces, no era de pedir nada sino de buscarse las castañas, y así te suelto en la cara un tema como "Chaval" y me quedo como una lechuga, señora. ¿Por qué me gusta este disco? Probablemente porque es un vivo retrato de toda una  época, una época que yo no viví en absoluto pero que puedo facilmente oler y sentir cada vez que me pongo estas canciones. Y que diablos, es que aquí hay grandes cositas, y ojito con el trabajo a las guitarras (algunos punteos incluso valen su peso en oro), rockean de verdad. Sin embargo, creo que objetivamente su mejor disco es el siguiente, "Arañando la ciudad", pero hoy me quedo con "Barriobajero" y su "Felisín el vacilón", pedazo de tema. ".. y ahora paga su tributo en un fábrica!". Brutal. 



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viernes, 23 de septiembre de 2011

Spanish High Voltage Pt. 2


LOS ENEMIGOS - La vida mata.
Sin discusión, de lo más grande que ha campado por la piel de toro desde que el primer manolito conectó la primera eléctrica a su correspondiente chatarra amplificadora. A pesar de que soy ultrafanático de entre otros su primer disco, “Ferpectamente”, la elección de “La vida mata” está plenamente justificada porque amigos, es un disco que supone casi un antes y un después en la historia del rock español. Lo digo por la peculiar naturaleza y la rara profundidad de las letras, y por la evidente y mayúscula calidad de la música, que incluye unas guitarras celestiales y una voz quebrada de sentimiento. El conjunto puede competir con cualquier cosa. En la persona de Josele Santiago ya teníamos a nuestro propio Costello, Reed, Murphy, Zevon y Richards todo en uno, si se me quiere entender, y no es que antes no hubiera saltado alguna chispa pero eran eso, destellos aislados, canciones. “La vida mata” es un paso más allá que llegó sin avisar cual bisagra mesiánica. Muchas bandas se gestaron alentadas por lo que habían conseguido Los Enemigos, bandas que afortunadamente produjeron discos de similar empaque con el paso de los años, pero esta erupción de rock e inspiración en la que todo funcionaba no era demasiado habitual entonces, ni quizás después dirán algunos. La portada es una definitva alegoría del fin de la inocencia, y vaya si las canciones no acaban de apuntillar al más pintao. Imposible que "Desde el jergón" no te conmueva, querido, o que "Septiembre" no te deje pensando. Algunos llevan una carrera entera tratando de ser Josele Santiago, pero jamás lo conseguirán.


LOQUILLO Y LOS TROGLODITAS - El ritmo del garage.
Loquillo no podía faltar a esta cita, ni como persona, ni como el personaje o el músico. Para mí su disco más significativo es “El ritmo del garaje”, aunque la insultante madurez y la fuerza de obras posteriores como “Mis problemas con las mujeres” o “La mafia del baile” son un espléndida evolución coherente y a más, la importancia generacional de temas como “Cadillac solitario” o la propia "El ritmo del garage" es tan apabullante que por fuerza éste tendría que ser el disco a comentar. Qué se puede decir! Un compositor fino y en la senda correcta como Sabino Mendez brindando joya tras joya a un tipo que daba la talla sobradamente, un frontman en plenitud, sin miedo, sin remordimientos. Un rocker respetable, en definitiva. Te das cuenta de la cantidad de música que se abrió camino cuando se enterraron los escrúpulos y los complejos si pinchas este mítico vinilo y escuchas estas canciones abriendose paso. Coetáneos de Los Rebeldes, ambas bandas compartieron cierta filosofía pero... ejem... no hay color. Las huestes de Segarra estaban demasiado perdidas en el tópico, predestinados de antemano a amenizar conciertos nostálgicos para rockers calvos, y bueno, resulta obvio que su ambición era tan limitada como los propios parámetros del rockabilly. El Loco estaba cortado por otro patrón: "Siempre nos ha gustado mucho romper los esquemas de la gente. Cuando todos querían volver a vestir de cuero, yo me puse el esmoquín y sacamos "Chanel, cocaína y Don Perignon". Un tipo que se sabe cuidar solo.


LOS PLANETAS - Super 8
Y enlazando con los de arriba del todo (el bajista Fino Oyonarte produjo este disco), probablemente la selección más polémica para los habituales de este espacio. Antes de entrar en materia, permitidme una breve reflexión que creo viene a cuento. Cuando un rockerito de pro se rie de los llamemósles "indies", ellos se rien el doble. ¿Qué por qué? Pues mirad: han tenido unas revistas y fanzines que los han mimado (portadas, reportajes y artículos a tutiplén, incluso libros), unos sellos discográficos volcados con ellos a un 100% (cuando no fueron creados expresamente para poder grabarles), unos festivales organizados con un mimo y cuidado envidiables... en definitiva, toda una energia creativa recaptada para prevalecer y mantenerse de manera envidiable. ¿Y cuántas bandas rockeras llevan 10 años metidas en una furgo ninguneadas sin piedad por sus revistas de referencia, apelando a la raza para seguir vivas? Los Planetas son principalmente unos trabajadores incansables que nunca han vendido humo, unos tios coherentes y con duende, y su música ha sido siempre lo suficientemente eléctrica y contundente como para no tener que dar explicaciones de nada a nadie. Y más desde que tienen al huracán Erik Jimenez a la bateria, posiblemente el tipo más duro y tajante del panorama patrio. ¿Como diablos pueden estar en el mismo saco que La Monja Enana para tanto indocumentado? "Super 8" es algo grande, tios. Las bandas que lo cambian todo suelen tener varios himnos generacionales en su haber, y aquí tienes un pocos, porque estos tios lo tienen, tienen esa conexión con el sentimiento adolescente, con ese sentir universal, y todo instrumentado con brio, con personalidad, nadie suena como ellos ni de lejos. Uno como yo que no tiene ningún tipo de prejuicios musicales y al que el valor de las cosas no se lo dicta nadie, uno como yo se descubre ante la asombrosa calidad de la producción de este singular grupo, y con un cariño especial ante su primer largo que yo no se la cantidad de buenos momentos que me ha dado.


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domingo, 18 de septiembre de 2011

Spanish High Voltage Pt. 1

Hacía tiempo que quería darle un repaso en Warehouse Of Rock a mis discos favoritos españoles. El blog está claramente perfilado en la senda de la tradición negra y/o anglosajona, y va a seguir siendo así por multiples motivos, pero (siempre hay un pero) los blogs acaban siendo en gran parte lo que es su dueño, y joder, hay música de aquí que me lo ha hecho pasar muy bien, y me ha llegado al fondo del corazón o las entrañas en algún momento u otro de mi vida. Rizando más el rizo, y ya que me pongo, voy a tirar de discos grabados además en castellano ( lo cual excluye muchísismos de mis favoritos!). Y sin más dilación...


GABINETE CALIGARI - Cuatro Rosas.
Para la época, todo un hito. Grandes dosis de sofistificación instrumental y lírica, canciones rematadas con gran estilo y ambición, con su punto exacto de chuleria y atención al detalle. Varios puntos hay que elevan este disco de categoría: una especie de halo de rock lisérgico inédito por estos pagos, la absoluta falta de complejos y, sin duda, una gran originalidad, tan grande que diamantes como "Haciendo el bobo" o la propia "Cuatro rosas" no hacen sino anticipar todo el Nuevo Rock Americano que vendria después. Curioso, les bastaron solo 6 canciones para bordarlo. La canción titular se abre con un riff elegante y perfecto, puro, la letra es una maravilla, y los arreglos de clavicordio y viento sencillamente perfectos, un medio tiempo que probablemente permanece insuperado en su categoría, una canción que habría mitificado a cualquier banda americana, por ejemplo. Y hay mucho más... la desolación que te deja "Más dura será la caida", declaraciones de principios en "Caray!", y sobre todo esa canción enorme como la copa de un pino, un grandioso y potente rock lisérgico que lleva por nombre "Haciendo el bobo", tonada brillante hasta decir basta. Nunca lo superaron.


ILEGALES - Todos están muertos.
"El norte está lleno de frio / y siempre llueve en Domingo / La Policia está en peligro"... No, nunca se anduvieron con hostias las huestes del maravilloso calvo Jorge Martinez. Mucho mejores músicos que la gran mayoría de sus coetáneos, desde el primer momento sus shows ya eran bastante profesionales y sonaban que te cagas, ejecutando esas canciones únicas y envenenadas. Lo bueno de los Ilegales es que entre tanta testoesterona y nihilismo, siempre hubo sitio para una especia de poética o no se bien como llamarlo (escúchese "Enamorados de Varsovia"), quizás dos caras de la misma moneda que en "Todos están muertos" se recrudecen de lo lindo, y precisamente quizás no sea su mejor disco pero es tan hiriente y salvaje que me tiene ganao el corazón. Y además fue el primero que compré de ellos. Su ánimo de molestar y de hacer ruido me sedujo sin más cuando no era más que una criatura inocente de yo que sé, 12 o 13 años y aparecieron en TV, y hasta ahora. Junto a Dr. Explosion y los Punishers, la más grande banda asturiana de la historia.


LOS NIKIS - Marines a pleno sol
En otro país, el himno "oficioso" de la selección seria "El Imperio contraataca", pero como somos un atajo de cutres berreamos una sintonia fea y desagradable cada vez que nos damos cita en alguna competición internacional. Lo teníamos delante de la cara y fiuffff!, nos lo dejamos pasar. "Tenemos nuestro "You never walk alone" particular, cretinos!!!" dan ganas de decir, pero bueno, volvamos al terreno de la mundanal realidad y demos un brevísimo repaso a "Marines a pleno sol". Qué se puede decir de los Nikis! ...Relativa (y en este caso) innecesaria destreza instrumental, pero ingenio, talento y reverencial sentido del humor todo el que tu quieras, hermano. Autores de algunas de las piezas más grandas del cancionero español, "Los niños del Brasil, "Diez años en Sing-Sing", "La naranja no es mecánica", "Silvia Sobrini" u "Olaf el vikingo" solo pueden tacharse de GIGANTESCAS, y mucho me temo que principio y fin en si mismas. Y eso de llamarles "los Ramones de Algete" es una simpleza, porque la incorrección politica y la creatividad de estos tipos se merece un crédito individual e intransferible, por muy claro que esté el hecho de que la banda de Queens tiene algo que ver aquí. Los Nikis, la definición de banda adorable.



BARON ROJO - Volumen brutal
Una banda de ensueño, amigos, y españoles!. Si de los anteriores no se puede decir que pasaran de los 4 acordes, de estos colegas podemos decir que durante unos años trataron de tú a tú a cualquier estrella mundial del hard rock, mirándoles fijamente cara a cara, incluso alguno como Gary Moore se negó en redondo a tocar detrás de ellos sabedor de donde podria quedarse su show. Y hablamos de Gary Moore. Dentro del desolador paisaje del rock´n´roll nacional de aquellos años, fue increible disfrutar de semejante pedazo de banda y discos como el legendario "Volumen brutal", repleto de un rock duro de 24 kilates y un saber hacer ante el cual solo queda quitarse el sombrero. Se suceden himno tras himno, riff maestro tras riff maestro, canción tras canción sin tregua en definitiva. Perdieron el más importante de los trenes cuando su discográfica no quiso pagar los 8 millones que le pedian para poder telonerar a AC/DC en una gira mundial, pero al menos hiceron felices a una legión de mocosos como yo. Ya sabéis: "Si he de escoger / entre ellos y el rock / elegiré mi maldición / Sé que al final tendré razón / y ellos no".



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viernes, 2 de septiembre de 2011

Nirvana - In Utero


Después de todo este tiempo, no sé si Nirvana fueron realmente tan grandes, tan importantes o tan geniales, pero lo que si tengo claro es que fueron necesarios y me lo hicieron pasar bien. Más que suficiente para recordarlos con una pizca de amor, incluso. Hay quien se queja de que Nirvana liquidó el hair metal, pero son los mismos a los que no parece importarle que la banda sacó a patadas del panorama a Jacko y a otro buen montón de mierda gracias al camino que abrió para el resto de bandas alternativas o grunge de la época, incluso dejó una escena confortable para las bandas de rock en general, haciendo que el mundo viviera otra nueva era excitante. Probablemente sea una de las bandas sobre las que se han vertido las acusaciones más divertidas y disparatadas,  como cuando rockers frustrados insinúan que Kurt Cobain destruyó los solos de guitarra el solito, en plan Junkie Avenger, joder: "Ven aquí Sykes, toma linea de ruido fuera de tono!", "Hey Sabo, tu no te escapas, trágate esta nota insana retroalimentada de 24 compases!", "Blackmore, no volverás a cagar tranquilo tras oir mi pitido!!!"...  A veces según que metaleros actúan como verdaderos católicos radicales espantados cuando los no creyentes pasan de sus preceptos... un solo de guitarra no es algo natural en un tema de Nirvana. Lo cierto es que hubo grandes solos de guitarra antes de Cobain, durante Cobain y después de Cobain, pero probablemente no eran los de los bocazas. Y la banda adoraba a los Sabbath o los Zep!. Fans declarados!.

Es ridiculo ponerse a discutir si "Nevermind" fue el "Sgt. Peppers" de la época, simplemente es un hecho. Como aquel disco de los Beatles, probablemente no fue la mejor ni más fina música de su tiempo, pero fue la más importante: seguramente Nirvana no es tu banda favorita ahora pero todo el mundo vió que ahí había algo. No les tocó la china, la flauta del "Nevermind" sonó porque la madera era de buena calidad, era robusta, de sonido impecable, diferente, y la sacaron de la caja en el momento adecuado. Cuando la imagen de un grupo trasciende a la calle la bola ya es imparable, junto al look "Ugly kid Joe" comenzó a convivir (y a ganar la partida) eso que se dio a llamar grunge, a saber pantalones con rotos y descosidos, camisas de leñador, etc. Por todas partes, a ver quién no picó. Bueno, no picó por ejemplo mi amigo Andrés Von Bulow, irredento clon de Lemmy (cinturón de balas incluido),  pero eso es otra historia. "Nevermind"... todavía me cuesta hablar de él, incluso escucharlo, y es que la vida a veces te depara momentos jodidos de verdad y cuando pienso en este disco, irremediablemente pienso en alguien que ya no está por estos andurriales, por las veces que tocamos juntos estas canciones cuando aprendíamos el oficio, y por mil razones más.

Así que.. hablemos de "In Utero"! Por otra parte, un disco que me gusta tanto como el otro o "Bleach", y que tiene la virtud de ofrecer un amplio panorama de lo que hubiera dado de si la vida musical de Cobain si éste no hubiera decidido desaparecer del mapa. La música del grupo estaba cambiando, y lógicamente "In Utero" lo capta a la perfección. En el horizonte aparecía un nuevo sol, más cercano a REM que a Black Sabbath, por así decirlo. Todas esas canciones, "All apoligies", "Dumb" o "Pennyroyal Tea", incluso "Serve the Servants", están construidas y ejecutadas con otra ambición, la banda se expresa con mayor "franqueza",  hasta llegar a descarnarse vivamente en "Heart shaped box", que podría ser mi tema preferido de Nirvana. De todas maneras, en este disco Nirvana no perdió de vista la rabia y el nihilismo característicos, con el efusivo hardcore de "Milk it" o "Radio friendly unit shifter", pero en el fondo es muy diferente a su antecesor. Indudablemente, una banda muy por encima de la media.


En memoria de V.
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domingo, 28 de agosto de 2011

Dead Meadow - Feathers

Retrocedamos en el tiempo, hasta los días de la gestación de las primeras bandas de hard rock. Por un lado, la música blues se había electrificado hasta límites desconocidos, viejas historias rurales transmutadas en brutales muros sónicos, describiendo un círculo perfecto desde la inicial desnudez hasta el último rugido igualmente básico y primario. Por otro lado, la música psicodélica acababa de dejar un bonito cadáver al mismo tiempo que una cantidad ingente de música irrepetible, dejando para el background del rock venidero sus tempos, desarrollos o armonias. En ese caldo de cultivo germinaron entes como Black Sabbath o los primeros Atomic Rooster... y casi 4 décadas después la banda que nos ocupa: Dead Meadow. Bastante desconocidos en España, sin embargo son uno de los grupos más interesantes de nuestros días. De estética un tanto retro, la banda suena plenamente atemporal, poderosa, exhibiendo un  lenguaje lo suficientemente distinto y sobre todo personal que les deja a salvo de caer en el papel de meros revisitadores. Simplemente, son gente mostrando que las guitarras electricas son divertidas, tanto como escaparse y/o desvanecerse de vez en cuando. En cierto sentido, la mente es un fantástico conglomerado de destinos turísticos!

Supongo que han recibido la influencia directa de Black Sabbath (al menos en ciertos "contornos"), pero me da que sobre todo han mamado de las mismas fuentes de las que bebieron Iommi & Co. Ambas bandas "retuercen" el blues de lo lindo, pero con intenciones diferentes, y en cuanto al componente psicodélico, mientras en la banda de Birmingham se muestra compactado aquí se despliega en todo su esplendor, variando de intensidad según el momento, el album o la canción, e incluso prevalece a los momentos más rockistas, con esas benditas canciones decantándose hacia terrenos de pura filigrana alucinógena, pasajes inductivos, densos y profundos. Sumamente adictivos en directo, sus shows son algo increible. Impecables en la función de hacer resplandecer su obra grabada encima del escenario, es un auténtico viaje para los sentidos poder contemplarles en acción, de pie en medio de una auténtica niebla púrpura mientras todo ese sonido se adueña de la sala y escarba en los recovecos de tu cerebro, directos a la felicidad psicodélica perseguida antaño por Jerry Garcia.

El debut de la banda se produjo hace 11 años de la mano de su album homónimo, "Dead Meadow"  donde ya se aprecian los mimbres de los que tirarán los colegas en el futuro. Un disco recomendable, que además tiene a bien mostrar los primeros trazos de genialidad en forma de obras maestras como "Greensky Greenlake" o "At the edge of the wood". Comandados por Jason Simon y Steve Kille (guitarra/voz y bajo respectivamente) las baquetas a cargo de Mark Laughlin cambiaron de dueño tras su segundo trabajo, "Howls from the hill" y la edición de un live titulado "Got live if you want it". "Howls.." es un trabajo más maduro y equilibrado, probablemente el más heavy, disfrutable perfectamente por el público stoner más abierto de mente. El tercer disparo, "Shivering king and others" es la primera obra de arte total a cargo de los chicos de Washington, con el nuevo bateria Stephen McCarty sintonizado de manera increible con Simon y Kille. La banda se muestra más efectiva si cabe, ejecutando con maestria lo ya conocido y lo que faltaba por explorar más a fondo (esa "Golden cloud/Me and the devil blues"...mhmmmm), lo que deja el camino libre hacia el disco que nos ocupa, "Feathers", grande como la copa de un pino. Segunda obra maestra.

Para la ocasión contaron con un segundo guitarrista, Cory Shane, que para mi gusto lo hizo estupendamente, un trabajo discreto y efectivo, realzando el virtuosismo de Simon, un tipo a estas alturas completamente desatado e inspirado, en medio de un balance perfecto entre classic rock, terrenos psicodélicos y la actualidad del año en el que se grabó, 2005. Se inicia con un riff demoledor, "Let´s jump in", un tema denso y matador como el desierto que da paso a la etérea "Such hawks such hounds", tema en completo contraste complementario. "Get up on down" es la siguiente canción, más despegada y experimental, con unas guitarras brillantes hasta decir basta que desemboca en la terrible belleza de "Heaven", una suerte de blues lánguido y desesperado, con los Floyd emitiendo pequeños destellos de fondo. Todo en su sitio para que llegue la cima del disco, la tremendísima "At her open door", rememoranza vibrante del mejor rock psicodélico del pasado, desde los más recientes Rain Parade hasta los más pretéritos Jefferson Airplane. Una canción inmaculada, que vale por si misma la carrera entera de una banda de rock. El pulso y la creatividad no descienden un ápice con el siguiente tema, "Eyeless Gaze All Eye/Don't Tell the Riverman", con unos deliciosos pasajes ahora más claramente floydianos en el último tramo. Oro puro. Casi se me van acabando los adjetivos y todavía tenemos por delante una perla de pop exquisito como "Stacy´s song", el retorno a la densidad de "Let it all pass" y los desbocados 13 minutos finales de una canción sin título, más concretamente "Untitled". Verdaderamente un disco que nadie deberia dejar de escuchar, incluso os recomendaria que paréis por un momento de descargar más música y le dediquéis 5 o 6 escuchas atentas. Y lo mismo os digo para el resto de sus discos, como su siguiente y tercera obra maestra, "Old Growth". Lo último que han editado, "Three kings" es una suerte de imagenes musicadas, a las que no recomiendo acercarse antes de catar a fondo el catálogo anterior. Ahora han recuperado a su primer bateria y hace tiempo que giran sin el otro guitarrista, no se os ocurra dejarlos pasar si se os ponen a tiro en algún próximo concierto.
*


sábado, 27 de agosto de 2011

After Dark Vol. V

Entrada programada
"En la autopista de la capital, los vehículos que acceden a la ciudad ya han empezado a formar retenciones ante los peajes. Frías sombras se extienden aún en muchas calles encajonadas entre los edificios. En ellas todavía permanecen intactos muchos recuerdos de la noche anterior.
Nuestra mirada se aleja del cielo sobre el centro de la ciudad y se traslada a una tranquila zona residencial de las afueras. Desde lo alto, todas parecen casi idénticas. Ingresos similares, composición familiar similar. Un Volvo nuevo de color azul marino brilla con orgullo al sol de la mañana. Aquí también está empezando un nuevo día. Quizá sea un día como los demás, o quizá sea un día relevante que, por diferentes razones, quede grabado en la memoria. En cualquier caso, por el momento, todo el mundo tiene ante sí una hoja en blanco, sin nada escrito. La noche se ha acabado por fin. Aún falta mucho tiempo para que nos visiten de nuevo las tinieblas"

"After Dark" Haruki Marukami

The Cramps
Live at Napa State Mental Hospital 1978 DVD

martes, 23 de agosto de 2011

After Dark Vol. IV

Entrada programada
"Se agitan las olas del pensamiento. En algún rincón sombrío de su conciencia, una zona minúscula, a la que luego se van sumando otras, empieza a responder, sin palabras, empiezan a conectarse con otras, igual que ondas concéntricas cuando se extienden por la superficie del agua. El tiempo transcurre"

"After Dark" Haruki Marukami

Kung Fu contra los 7 Vampiros de Oro.
Peter Cushing, David Chiang, Julie Ege, Robin Stewart, etc.
Director: Roy Ward Baker y Cheh Chang
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sábado, 20 de agosto de 2011

After Dark Vol. III

Entrada programada
"Se pasa una mano por el flequillo. Se coloca bien la capucha de la sudadera que lleva debajo de la cazadora. Luego, como si se alentara a sí misma, se mordisquea los labios y asiente repetidas veces. De modo simultáneo, la Mari del espejo también se mordisquea los labios y asiente repetidas veces. Se cuelga el bolso al hombro, sale del lavabo. La puerta se cierra.
Nuestra mirada convertida en cámara permanece unos instantes en el lavabo, sigue barriendo el interior del cuarto. Mari ya no está allí. Ya no hay nadie. Sólo la música sonando por los altavoces del techo. Una melodía de Hall & Oates. I can´t go for that. Al mirar con atención, descubrimos que en el espejo todavía se refleja la imagen de Mari. Y la Mari del espejo está mirando hacia nosotros desde el otro lado. Con expresión seria, como si estuviera esperando a que ocurriera algo. Pero a este lado no hay nadie. Sólo la imagen de Mari que permanece en el espejo del Skylark.
Todo va sumiéndose en la oscuridad. En las tinieblas, cada vez más densas, suena I can´t go for that."
"After Dark". Haruki Murakami

01 - The Shazam - Calling Sydney
02 - The Flammin Sideburns - Up in flames
03 - The Fore - Love for Sale
04 - The Knack - Another Lousy Day In Paradise
05 - Stories - Top Of The City
06 - Matthew Sweet - If time permits
07 - The Lovetones - A Place For Us
08 - Roger Klug - Girl After My Own Heart
09 - Maplewood - Darlene
10 - The Essex Green - Everything Is Green
11 - Bobby Sutcliff - My Perfect Dream
12 - Fallon Cush - Kiss You Awake
13 - D. L. Byron - Witching Moon
14 - Two Hours Traffic - Stolen Earrings
15 - The Riffbrokers - Lenient
16 - Paul Collins - Hurting´s On My Side
17 - Fade Outs - Sun Queen

martes, 16 de agosto de 2011

After Dark Vol. II

Entrada programada
"En este hotel los clientes miran el panel de fotografías del vestíbulo, escogen la habitación que les gustan, pulsan el botón correspondiente y retiran la llave. Así funciona. Luego sólo tienen que que tomar el ascensor y subir a su habitación. No necesitan ver a nadie. Tampoco deben hablar con nadie. Hay tarifas por horas y por noche completa. Iluminación en tono azul oscuro. Mari Asai lo va estudiando todo con curiosidad. Karou dirige un breve saludo a la mujer de recepción.
- Tú no has estado nunca en un lugar como éste, ¿Verdad? - dice dirigiéndose a Mari.
- No. Es la primera vez.
- Bueno, pues ya ves. En este mundo hay muchas maneras de ganarse la vida.
La habitación no tiene ventanas. La atmósfera es asfixiante. Hay una cama y un televisor enormes para el tamaño del cuarto. En un rincón se ve a una mujer desnuda en cuclillas, encogida, como si quisiera abultar lo menos posible. El suelo está lleno de toallas manchadas de sangre."

"After Dark" Haruki Murakami
01 - Roy Brown - Boogie At Midnight
02 - Jackie Brenston -  Rocket 88
03 - Sonny Burgess - Higher
04 - Tony Conn - Like Wow
05 - Johnny O'Keefe - Real Wild Child
06 - Ronnie Self - Rocky Road Blues
07 -  Harold Jenkins - Give me some love
08 - Charlie Feathers - Too much alike
09 - Clarence Henry - Ain't Got No Home
10 - Dale Hawkins - My Babe
11 - Billy Lee Riley - Red Hot
12 - Danny Wolfe - Pucker Paint
13 - Dean Beard - Villa Acuna
14 - Ronnie Haig - Money Is The Thing Of The Past
15 - Mcguire Sisters - Sincerely

viernes, 12 de agosto de 2011

After Dark Vol. I

Entrada programada
"En el amplio panorama, la ciudad parece un gigantesco ser vivo. O el conjunto de una multitud de corpúsculos entrelazados. Innumerables vasos sanguíneos se extienden hasta el último  rincón de ese cuerpo imposible de definir, transportan la sangre, renuevan sin descanso las células. Envían información nueva y retiran información vieja. Envían contradicciones nuevas y retiran contradicciones viejas. Al ritmo de las pulsaciones del corazón parpadea todo el cuerpo, se inflama de fiebre, bulle. La medianoche se acerca y, una vez superado el momento de máxima actividad, el metabolismo basal sigue, sin flaquear, a fin de mantener el cuerpo con vida. Suyo es el zumbido que emite la ciudad en un bajo sostenido. Un zumbido sin vicisitudes, monótono, aunque lleno de presentimientos."
"After Dark" Haruki Murakami
01 John Coltrane - Alabama
02 Hank Mobley - Split Feelin´s
03 Herbie Hancock - Maiden Voyage
04 Wayne Shorter - Fee-Fi-Fo-Fum
05 Stan Getz - Love Is Here To Stay
06 Chet Baker - Autumn in New York
07 Oliver Nelson - Stolen Moments
08 Freddie Hubbard - But Beautiful
09 Dexter Gordon - I Guess I'll Hang My Tears Out To Dry
10 Sonny Clark - Cool Struttin'
11 The Dave Brubeck Quartet - Take Five
12 Bill Evans - Emilly
13 Curtis Fuller - Five Spots After Dark
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sábado, 6 de agosto de 2011

Grateful Dead - American Beauty

Grateful Dead, las flores de San Francisco, la banda que originó tantas cosas. Funcionaban como un ser unicelular, un ente homogéneo siempre en progresión, en movimiento, siempre en la carretera o encima de un escenario en busca de la felicidad psicodélica. Conocían todos los trucos acerca del blues, bluegrass, rock´n´roll, country y especialmente del folk, en cuyo ámbito perdieron la inocencia los dos guitarristas y voces cantantes Jerry Garcia y Rob Weir. Estos tipos fueron la propia Música, la respiraban y exhudaban con una rara sensibilidad. Todas esas canciones cobraban vida propia en sus manos, a veces en forma de pequeñas historias de ambiente rural, otras en gigantescas jams... daba igual, si bien no estaban hechos para gustar a todo el mundo nadie les puede negar que en lo suyo no hay ni un ápice de artificio. Personalmente, solo concibo la obra de los Dead como un todo (especialmente hasta el 75), me cuesta horrores elegir solo un disco de entre sus primeras 6 obras maestras, así que simplemente le vamos a dar un repaso al último que escuché ayer en el ipod: "American Beauty".

Hace unos meses a punto estuve de publicar una entrada sobre su live sin título, conocido con el sobrenombre de "Skull And Roses" ("Bertha", "Me and Bobby McGee", "Playing in the Band", "Goin´down the road feeling bad"... simplemente tiene uno que privilegiarse con su escucha!), que fue precisamente el disco inmediatamente posterior al "American ...". Por esta época, el control de Garcia y compañía sobre la expresión y la destreza instrumental (que no virtuosismo vacuo) había sobrepasado con creces la línea que separa a un grupo legendario de uno simplemente bueno. La madurez de la banda vino por si sola, sin que nadie se molestara en llamarla, y lejos de anquilosar los propósitos del grupo les posibilitó expandirse musicalmente, concentrar en una pequeña porción de compases o unos sencillos coros una gran cantidad de emociones y una energía natural invisible, de bienestar y felicidad.

El disco comienza con una pieza bárbara, "Box of Rain", una completa maravilla construida con unos mimbres tan sencillos como lejanos para la mayoría de los mortales, el mejor envoltorio posible para una de las mejores letras que he tenido el gusto de oír en toda mi vida. Los pequeños arreglos de guitarra a cargo de Jerry Garcia son buenos hasta decir basta, el tempo de la canción, los relevos entre voz solista y la respuesta de los coros, la resolución del final con ese sutil cambio de tonalidad... muy grande! No es la única canción enorme del disco, pero quizás si la mejor, aún concediendo a "Friend of the devil" o "Sugar Magnolia" grandes dosis de inspiración, a la altura de la frescura de "Operator" o la dulzura de los momentos más country de dos piezas que crecen con las escuchas, "Ripple" y "Candyman". ¿Necesitas una balada sentida, honesta, sencillamente rural? Entonces lleva la aguja del reproductor hasta el corte correspondiente a "Brokedown palace"...hmmm, toda una delicia, lo mismo que la pieza final, la grandiosa "Truckin", ese tipo de blues misturado con mil cosas como solo los Grateful Dead fueron capaces de destilar. Amigos y amigas, si no lo tenéis, tratad de conseguirlo como sea, os dejo en su compañía mientras me preparo para largarme de vacaciones. Un abrazo a todo el mundo, Cheers!!!

sábado, 30 de julio de 2011

Oliver Nelson - The Blues And The Abstract Truth



Hace mucho tiempo desde que el jazz asomó la cara por última vez en este callejón, cuando Hancock hiciera acto de presencia con su "Maiden Voyage". Es cierto que para lo que me gusta, publico bien poco de jazz, pero bueno, solo hay que fijarse en el nombre del blog! Lo que si voy a intentar es mantener el nivelazo de los 4 que han caído hasta ahora, y en esta tarde de rayos, truenos y agua a chuzos lo que suena en el reproductor es una de esas obras maestras absolutas, indiscutibles, caballo ganador, una cima del jazz, mejor dicho, una cima de todo lo que implica la música jazz. Cada vez que un disco de esta música cae en mis manos lo primero que hago, es mirar enseguida quién toca a ver si los tengo fichados, y viendo la combinación hago mis pequeñas fantasías sobre a ver por donde van a ir los tiros. En los créditos de "El blues y la verdad abstracta" tenemos, aparte del propio Nelson, a Eric Dolphy, Bill Evans, Paul Chambers, Roy Haynes y un desconocido George Barrow, un tipo que no ejecuta ni un solo pero que cumple una función esencial armonizando con su saxo barítono los motivos esculpidos por el titular. En fin, casi nada.

Lo curioso es que todos los invitados eran gigantes, figuras del jazz, todos menos el propio Oliver Nelson, un tipo bastante ajeno a las excentricidades y peculiaridades de los prebostes del asunto, y en cambio poseedor de un talento innato, de un sexto sentido sin igual para estructurar la montaña de emociones en las que se convierte un buen tema de jazz. Vamos, un tipo hace que todo funcione. Y en fin, algo de talento se tiene que tener para lidiar con cosas tan aparentemente diferentes como la sofisticación de Dolphy, la fuerza evocadora, clara, de la trompeta de Hubbard, el toque celestial y ensoñador de Evans o la clase atemporal de Haynes y acabar entregando una obra mayúscula, grabada en unas pocas horas, a la historia de la civilización occidental. "The blues..." hace casi que el tiempo se detenga, de lo bueno que es.

El argumento principal del disco ya lo indica su título, el blues. No nos vamos a encontrar historias del viejo Mississippi, claro, pero sí un viaje alucinante de indagación meticulosa a la razón y el porqué del blues, de su estructura, blues desatomizado y vuelto a construir en forma de increíbles momentos de música, consistente y dúctil, maravillosa. Tengo una pieza favorita por encima de las demás, y es que "Stolen Moments" es mucho, amigos. Coged la primera parte de este párrafo y multiplicadlo por mil, y ya tendréis una idea de lo que el genio desbordado de Oliver Nelson fue capaz de organizar, desde el sublime motivo principal escrito por él mismo (como todo el disco, por otro lado) a los solos... uf, no tengo palabras. Ahora bien, el hecho que sea mi preferida, no significa que el resto del álbum no sea estratosférico y memorable, desde el todo en conjunto a la aportación individual (Evans en "Yearnin´", Haynes en "Cascades", Dolphy y Chambers en "Teenie´s blues", Hubbard y Nelson en ... todas!). Qué 36 minutos de música, colegas!
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domingo, 24 de julio de 2011

The Chesterfield Kings - The Mindbending Sounds Of...


Greg Prevost y su compinche Andy Babiuk (por aquel entonces un mocoso coleccionista de discos adolescente) montaron una banda de rock con el único fin de ejecutar sus canciones preferidas, que no eran otras que todas esas maravillosas gemas del garage rock, también del rhythm´n´blues, ocultas entre las nieblas del tiempo y solo visibles para los verdaderos creyentes. Dado que la banda debutó en los 80´s, estamos hablando de que se pasaron por el forro todo sonido imperante en aquellos días, desde el heavy metal hasta lo que quedara de new wave, recreando con meridiana exactitud la antítesis estético-sonora de aquella década entre mortal y despreocupadamente feliz. No fueron los únicos que tomaron esta vía, como ya se sabe (Fuzztones, Cynics, etc), pero que os voy a decir, simplemente me encantan y son infaltables en un blog como éste, y su "Mindbending Sounds of..." es tan buen disco como cualquier otro de su discografía para tener la excusa de celebrarlos.

Hablar sobre música de garage es exactamente tan fácil como difícil; fácil, porque todas las coordenadas son claras y concisas (su escucha e interpretación son básicamente actos de fe), pero también difícil porque precisamente esos planteamientos básicos y en cierto modo nihilistas dejan poco campo de acción a la literatura, de hecho todo el campo de acción va a parar al pie que marca el ritmo sin poder evitarlo, cuando no es el cuerpo entero quien toma el control presa de movimientos cavernícolas y rítmicos, descontrolados si el material es bueno, elegantes y orgullosos si, como en el caso que nos ocupa, un cierto tamiz entre psicodélico y barroco dirige la función. En efecto, no es el artefacto más descarnado de los Chesterfield, no, lo que aquí se recrea son más bien los años rollingstonianos previos al famoso "cambio de sonido" de los chicos de Jagger (básicamente cuando Richards se juntó con Ry Cooder y Mr. Brown Sugar y afinó su guitarran en open-G). Hablo de "Aftermath", "Between the buttons", y del rhythm´n´blues de connotaciones psicodélicas que sacudía el underground de aquellos años, aunque el ambiente garagero es notorio en todos y cada uno de los cortes, por supuesto.

Prevost está influido a partes iguales, creo yo, por Jagger y los Dolls, de hecho por momentos me lo puedo imaginar tocando con Watts, Richards, Wyman y Jones en el Marquee, igual que cuando lo miro en escena, durante algún concierto, no dudo que en cualquier momento pudiera arrancarse con una brillante y personal "Personality crisis" y dejarnos con los huevos colgando. Porque esta banda, está claro, gana muchos enteros encima de un escenario, no conozco a nadie que no haya salido con ganas de más, no conozco a nadie que no haya quedado hambriento del rock´n´roll de los Chesterfield Kings tras uno de sus incendiarios shows. Precisamente, servidor se despidió de Madrid en dirección mi actual hogar (Barcelona) con el increíble bolo que los colegas se pegaron una noche de junio del 2006 en la Boite, directamente inolvidable. Este disco que posteo hoy por aquí ya estaría justificado sólo con su primer corte, una de mis canciones preferidas de todos los tiempos, una tremenda tonada de desesperación y rabia, una joya atemporal de nombre "I don´t understand". Pero creedme... hay mucho más. Discazo!.
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miércoles, 20 de julio de 2011

I Feel Like Playing!

Bueno, pues nada, rápidamente os presento mi nuevo blog, I FEEL LIKE PLAYING, capitaneado por mi alter-ego Der Freischütz, nada más que un pequeño entretenimiento para compartir otro tipo de música diferente a la que suele aparecer por Warehouse of Rock. Espero que algunos al menos os piquéis con lo que publique, he decido dejar los comentarios para tal fin (o sea largar sobre la obra en cuestión, si surge algún debate), e ilustrar las entradas con algún pedacito de algún libro, o ya veremos el qué. La primera entrada es de diciembre del año pasado, la idea era antigua pero tuve que abandonarla por motivos de trabajo y toda esa mandanga.


viernes, 15 de julio de 2011

Burning Tree - Burning Tree

La primera vez que escuché este disco me sorprendió bastante: No esperaba encontrar semejante colección de buenas canciones a cargo de la banda que posibilitó el debut discográfico de Marc Ford. Sorprendente, porque el material les podria haber proporcionado una carrera musical y un lugar en el mapa, o al menos una primeriza notoriedad y expectativas, y sin embargo apenas lograron salir de su escena local. Burning Tree fueron un power-trio de raza, solventes y dotados para el oficio, buenos conocedores de la tradición del invento y sin embargo con la oreja bien pegada a los sonidos de su tiempo, los primeros años 90´s. Resulta curioso cómo el propio disco en si va oscilando sin trompicones de los sones Hendrixianos y clásicos del primer corte hacia temas como "Masquerade", un inspirado cruce L.A./Seattle, o cómo la genial "Playing in the wind", plagado de aromas Cream, acaba explotando en un estribillo bastante cercano a Mark Lanegan.
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Ford todavía no había desarrollado todas sus cualidades como instrumentista y andaba pagando sus deudas, pero la verdad es que ya se puede hablar de un gran guitarrista tocando a un gran nivel. Sus notas son claras, definidas, y su sonido grande. Los colegas que le acompañan la verdad es que no pasan de la solvencia pero no desfallecen y aguantan el tipo.... no, no sorprenden especialmente por su destreza, pero todo funciona bastante bien al final, que es lo que importa, o no? Buenos mimbres y buena actitud, gran amplitud de registros vocales por parte también del Sr. Ford (se adivina incluso margen de mejora en esta tarea), arsenal suficiente para hacer de "Burning tree" o "Blues, wings and high healed shoes" grandes piezas definitorias de lo que es un power trio a la vieja usanza, también suficiente arsenal para navegar desde la densidad electrica de "Fly on" hacia la paz de la preciosa balada "Baker´s song" y de paso hacer una visita a encantadores medios tiempos como "Mistreated lover", guapo, guapo.
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El final de la historia de Burning Trees es el inicio del reinado de los Black Crowes. Ya conocéis la historia, el grupo se disuelve y los hermanos Robinson llaman a la puerta de Marc (habían teloneado a los Cuervos en la gira del "Shake..."). ¿Qué hubiera pasado si el éxito no les hubiera sido tan esquivo? ¿Alguien se puede imaginar "The southern harmony musical companion" o "Amorica" sin el concurso de la guitarra del colega? Definitivamente, la historia del rock no habria sido la misma, no solo por lo que toca a los Cuervos sino porque probablemente habrian existido un buen puñado de grandes discos a cargo de unos tales Árboles Ardientes. Como comentábamos en la entrada anterior, sólo desear que este tipo, Marc Ford, logre superar los problemas que le tienen perdido para la causa, y que le calle la boca a tanto indeseable que disfruta metiéndole caña a todo un guitarrista como la copa de un pino. Come back, folk!
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martes, 12 de julio de 2011

The Black Crowes - Goodbye guys and good luck !! Bilbao 09/07/2011

Hay algo especial en estos muchachos, en su rock´n´roll majestuoso y atemporal revestido por el talento natural de todos y cada uno de los integrantes de la banda, ejecutado con una convicción y naturalidad digna de los cuatro o cinco grupos más grandes de la historia entre los cuales servidor les incluye. Lo tienen, lo tuvieron desde el minuto 1, sin duda, y ahora además tienen el empaque de los clásicos y el verdor de una primavera musical perenne en la que canción tras canción no han hecho sino crecer, fortalecer sus ramas y hundir sus raíces hasta ese lugar donde todo comienza, principio y fin de todas las cosas que es el el blues mismo. Ellos tienen el blues, chicos, y ha sido un privilegio tener a semejante banda de rock´n´roll como compañeros de generación.
Mi llegada al aeropuerto el día del concierto fue temprana, así que tras el embarque en el bus municipal decidí bajarme en la parada de San Mamés para ir al hotel Abando paseando tranquilamente por la ciudad, que para los que no la conozcáis, básicamente es como hacer el trayecto inverso a la ruta del propio bus. Por supuesto, también lo hice para ver de nuevo la Catedral, la casa de mi equipo de fútbol, toda una institución, y esbozar una sonrisa mientras recordaba viejos albumes de cromos de la Liga. Volvería a hacer el mismo recorrido de madrugada, en la mitad de la noche atlántica, en otro estado físico y mental, gloriosamente orgulloso de haber visto algo verdaderamente inolvidable.

Tras mi llegada en solitario al recinto festivalero y primera inspección ocular, nada mejor que acudir al puesto de avituallamiento y enganchar el primer litro de cerveza de la noche. Me acerqué al escenario principal donde una tirillas esmirriada y su banda ofrecian su impersonal e hipersaturado  rock plagado de tics grunge, psuedo-industriales y varias hierbas más que no son de mi agrado, la verdad, aunque la tipa después de todo se entregaba a su causa de lo más convencida. Con todo y con eso, un espectáculo mucho más agradable que la desgracia de presenciar algo tan decadente, bajuno, asqueroso y horripilante, algo tan sumamente anti-rock como el concierto que 30 Seconds To Mars "ofrecerían" más tarde. Bien, tras la tirillas hicieron su aparición en el escenario principal una de las más grandes sorpresas que me he llevado en esto de los festivales, los fantásticos The Savy Favs. Aparte de una música con fundamento y realmente buena, el señor cantante de la banda es algo digno de verse chicos, no se puede explicar con palabras el grado de desquicie, excentricidad, buen humor y calidad de entretenimiento que el tipo nos endosó cada minuto del show (y de la prueba de sonido!!) y que hará que esta actuación se convierta en mítica.Y encima cantaba de puta madre! Bueno, supongo que ya habréis leído alguna que otra cosa sobre el asunto, así que no voy a entrar en más detalles. Como dijo el colega, "no le contéis a nadie lo que habéis visto esta noche, es un secreto". Tras algo tan terriblemente bueno, todavía fue más desgraciado tener que ver, aunque solo fuera hasta que pude reaccionar, la más grande birria en escena de todos los tiempos: Thirty Seconds to Mars. Una banda abominable donde todo es pose, nulo talento musical y fans quinceañeras enloquecidas. Fue una pena tener que marcharme porque durante el show y post-show de los Savy habia conocido a tres simpatiquísimas bilbaínas a las que no volví a ver en toda la puta noche, damm!. Pero entre las ganas de mear que tenía, la cantidad ingente de teenagers que apuntaló el recinto para ver al subnormal de Jared Leto y sus secuaces, y el que ya se me estaba haciendo muy duro presenciar aquello, pues nada, es lo que hay.


Y por fin llegó el momento! Black Crowes a escena, a solo dos o tres metros de mis privilegiados ojos. Acojonante la pinta de Jesucristo que se gasta Chris Robinson, con su barba hippie y alucinada, cada vez más poseído por un espíritu de paz a lo Woodstock supongo que consecuencia de la manera en la que estos tíos están haciendo su música, simplemente natural y pura. El primer aldabonazo fue un magistral y emocionante "Jealous", que me hizo recordar de golpe a todos mis colegas de cuando era un imberbe y el primer redondo de los Cuervos calentaba nuestras fiestas y demás juergas. Quise ir solo a propósito, durante el show no iba a haber nadie más que yo y la banda, pero fue inevitable acordarme de todos, los que están y los que se me han ido. La música es muy poderosa, verdad?
Tras el primer trocito de gloria, una brillante "Hotel Illnes" y el prodigio de "Good Morning Captain", una jodida canción que tiene apenas un año y ya es un puto clásico! Y que decir de "Soul Singing", dios mio, que portento della invenzione, consiguieron hacerme emocionar especialmente. Con temas como este, uno se da cuenta ante qué tipo de banda se está, y hasta donde han llegado. Nadie les puede hacer sombra ahora mismo, absolutamente nadie, nadie puede interpretar su rock y nadie puede siquiera acercarse a componer algo como "Before the Frost...", por no hablar de "Amorica", el disco que los puso por encima del bien y del mal hasta el fin de los días. Y precisamente de esta obra maestra se dejaron caer un "Wiser Time" tocado tan bien, con tanto corazón, que en ese momento crearon pura magia. Qué diablos, crearon pura magia durante todo el concierto! Después de este tema, la banda se encaminó a unos momentos de puntual y acojonante jamming, a partir de una versión de "Poor Elijah" (que ya se la escuche a los North Mississippi All Stars de Luther Dickinson) siguiendo con una GIGANTESCA "Been a Long Time" (otro clásico atemporal de 1 año escaso!), una jam propiamente dicha, maravillosa, magistral y elemental (no entiendo a los que reniegan de esta faceta de los Crowes, joder, ¿cuál es el puto problema, es que acaso no tocan como los putos ángeles, es que acaso no es increíble cómo se entienden entre ellos y como disfrutan haciéndolo?) para acabar en el remanso de paz de "Thorn in my Pride" y recuperar poco a poco el aliento. Momentazo sublime. Descanso momentáneo ante lo que se avecinaba con la erupción de su ya archimítica relectura del "Hard to Handle" reddiniano, supongo que una de las pocas canciones que conocerian más de uno de los que estaban allí, si no la única por desgracia.

Vuelta a los viejos tiempos con esa gema imperecedera llamada "She Talks to Angels", qué os puedo decir que no sepáis. Momento de cerrar los ojos y dejar que la emoción te recorra de pies a cabeza. Estos tios son muy grandes. Como grande es el temazo que vino después, "No speak no evil", que en directo gana una barbaridad, una canción que escondida en la cara B del segundo disco ya anticipaba muchas de las cosas que vendrian después en el mundo de los Black Crowes, si sabéis lo que quiero decir. Y primer adiós de la noche, al que siguió una jauria humana clamando por la vuelta al escenario de Rich, Luther, Sven, Steve, Adam y Chris. Grande Finale apoteósico con una versión homérica de "Remedy" para el bis, ¿qué otra banda tiene semejante repertorio y mimbres? ¿Cuántas tiene además un "Remedy" para acabar el concierto?. Si ya, Stones, Kiss, Aerosmith... pero no es su momento, está bien que estén ahí pero los Cuervos acaban de editar algo sublime como "Before the Frost..." y ellos no.
Bueno, poco más me queda por comentar, quizás la increible destreza musical de los colegas, en especial del estratosférico Luther Dickinson, un tipo con clase, toque y distinción que hace lo que le da la gana, literalmente con las 6 cuerdas, aunque tengo que decir que me parecen horribles los cada vez más habituales comentarios comparándolo con Marc Ford, en los cuales a este último se le ningunea hasta unos extremos alucinantes. Dejadme que os diga que este señor está enfermo, es alcoholico y ha estado metido en todo tipo de asuntos desagradables, y ese tipo de comentarios, también habituales en la prensa y televisión de USA no le van a ayudar nada. Nadie sabe en que punto profesional estaria este tipo si no hubiera caido por esta pendiente, ahí tenéis "Harmony..." o "Amorica" para que al menos os de que pensar. En fin, tan buen show como los dos o tres mejores de mi vida. Las fotos que adornan el texo son de móvil, las tres o cuatro que hice ya que pasé muchisimo de llevarme una cámara y estar pendiente de hacer fotos buenas, cuando en el escenario se nos estaba haciendo un regalo sin precio. Hacia mucho tiempo que no veia un concierto que tuvieras tantas cosas que contar, y tan bonitas, y que merezca la pena recordar para siempre. Been a long time, for real.

domingo, 30 de enero de 2011

Paul Weller - Wild Wood

La carrera en solitario de Paul Weller ha sido el gran suceso del rock británico de los últimos 20 años, por encima de flores de un día, hypes más o menos afortunados o de (evidentemente) aquellas miríadas de bandas del brit-pop. Ha sido un completo éxito no solo artístico y musical, sino también personal. Me puedo imaginar a muy pocos tipos del negocio tan dignos de respeto como Paul, honestos e íntegros de pies a cabeza. Siempre preocupado por lo que firma bajo su nombre, la calidad de las canciones que ha ido entregando todos estos años evidencia un estadio musical superior, tan superior que incluso algunas de sus obras maestras deberían hacer sonrojarse a la comunidad negra entera, que parece haber abandonado definitivamente las enseñanzas de Curtis Mayfield, Marvin Gaye y compañía. Si escuchamos su disco de debut, parece que tuvo claro desde el principio hacia donde encaminarse (sobre todo en temas como "Into tomorrow", precursor de esos maravillosos cortes posteriores balanceados entre un sólido y duro soul y un fresco rhythm´n´blues de tinte negroide), aunque ésta su segunda entrega en solitario definitivamente es un gran paso adelante, tan grande que merece tildarse de obra maestra.

El disco comienza con un de los grandes clásicos de Paul Weller, "Sunflower", un vigoroso soul ácido vitaminado que toma prestado el pequeño arpegio introductorio de la canción "Dong With The Luminous Nose’ de Les Fleur de Lys. Aquí tenemos una buena muestra de la canción prototípica del inglés, un riff con músculo, sólida melodía principal y un estribillo con la suficiente garra para ser memorable y la necesaria limpieza para no llegar a cargar. A partir de la segunda canción, Weller muestra de golpe todo lo que ha aprendido a lo largo de los años. El tour se inicia con "Can you heal us (Holy man)", canción con mayúsculas de aroma Traffic, madura y repleta de matices. Ya no estamos ante el impetuoso joven que condujo a los Jam, ni al que buscaba distracciones en The Style Council, y si quedaba alguna duda, la siguiente en dejarse caer es la joya acústica "Wild wood", un nuevo triunfo, ahora del lado intimista y folk del genio de Woking. Bella y elegante oda. "All the pictures on the wall", precedida de uno de los interludios instrumentales que Paul acostumbrará a incluir en sus discos, supone un respiro de emociones tras la intensidad de los tres primeros números. El ecuador se cierra con dos prodigios del catálogo welleriano, "Has my fire really gone out?", provista de una melodia negra monumental donde el autor parece responderse a sí mismo con un final incendiario y Steve White desatado (el mejor bateria británico desde Bonzo???) y finalmente otra pequeña delicia folkie, "Country".

Pasado el ecuador, vuelven los aromas a los Traffic de Stevie Winwood con el brutal groove de "5th Season" y sus sencillos pero matadores arreglos de guitarra. En temas como este, uno se da cuenta además de lo jodidamente bien que canta este hombre. Sin respiro, sin que uno pueda recuperarse de tanta inspiración y feeling, le llega el turno a "The weaver", una de esas canciones que solo los grandes de verdad pueden interpretar con total credibilidad . A estas alturas de la película los términos superlativos hay que manejarlos con mucho cuidado para no llegar a desvirtuar el auténtico y real valor de "Wild Wood", pero me resisto a ahorrarme al menos uno para "Foot of the mountain", una auténtica obra de arte acustica donde el magisterio de Paul vuelve a obrar el milagro de llevarte a un tiempo y lugar indefinido y abstraerte del mundo durante 3 minutos y pico. Encarando la recta final encontramos a una heredera del espírutu de su disco debut, "Shadow of the sun", que a pesar de grandes detalles, me deja un tanto indeferente quizás por la falta de intensidad (en directo parece otra canción). Un reprise de "Holy man" conduce la aventura hacia el final, "Moon on your pyjamas", un correcto y bello broche de oro para un disco de aupa aunque claro, con Weller, White y el incomensurable Steve Craddock por medio, ¿qué puede salir mal?. Para terminar, permitidme que os recomiende las dos entradas a la obra de Paul que los colegas Dibud y Aitor dedicaron hace poco.
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