
Aquí viene Billy Bragg con una soberana lección de songwriting. “El turno de los trabajadores” es un absoluto top-10 personal, perdí ya la cuenta de las veces que he dejado entrar esta música en mi cabeza desde que un 27 de febrero del 1990 compré esta joya en Dublín, las innumerables ocasiones en las que escuchar el desgarro de “The only one” ha sido exactamente como la primera vez, lo mismo que la feroz bofetada a la justicia de “Rotting on remand”, la suprema ironía política de “Waiting for the great leap forward” y, por supuesto, “She´s got a new spell”, bonita de cojones.
Así, a bote pronto, confieso que no me vienen a la cabeza muchos discos con textos tan enormes y tan jodidamente buenos, cómo un tipo se puede deslizar por temas "delicados" como amor y política sin caer en tópicos y lugares comunes o parecer un pringao… supongo que su mente perspicaz y su lucidez de tipo comprometido y leal con sus valores, hacen el trabajo.
“Workers playtime” es una jugada maestra, el viejo Billy despliega sus dotes de embaucador, todo su arsenal emocional filtrado por su sencillo y adorable acento cockney, y esa increíble solidez de la mínima instrumentación. ¿Los arreglos?...tradición británica!. Escuchando a Bragg es cuando el actual Bruce Springsteen y su colegueo forzado me resultan sospechosos y baratos.