sábado, 2 de noviembre de 2013

Lou Reed - Berlin



No hay nada divertido en las historias de almas a la deriva, y si además te lo cuenta Lou Reed puedes resultar herido en la tuya para siempre.Compré "Berlín" sin haber leído apenas nada sobre él (solo lo había visto en listas de discos recomendados y esas cosas), y cuando por fin le puse la aguja encima no pude aguantar la tristeza de las canciones. No es que no me gustaran, es que no podía defenderme de ellas... demasiado joven. No estaba preparado para tras "Berlin" sonara "Lady day", y ni mucho menos para que a esta le sucediera cual guadaña "Men of good fortune", cercenando cualquier atisbo de esperanza . A duras penas aguanté "Caroline says", y solo escuché los primeros compases de "How do you think it feels" antes de apagar el equipo y largarme de la sala. Si antes de estas canciones hubiera escuchado "The kids", o hubiera conseguido llegar hasta ella, estoy seguro de que me hubiera deshecho de este disco. No hubiera podido soportar los gritos de los niños llamando a su madre junkie en mitad de las palabras de Reed. 

Reduzco en este primer párrafo la entrada sobre "Berlin" que apareció aquí en el blog, un ya lejano 27 de Septiembre de 2009. Y en efecto, esas fueron mis impresiones en su día cuando me puse por delante la que quizás sea la obra cumbre del coloso de Brooklyn. O más bien la cumbre de una de sus múltiples encarnaciones. El estrépito de unas vidas golpeándose contra el suelo tras una irremediable caída resultó ser mucho más trágico e impactante en la manera sorda y ahogada concebida por Reed, y eso es lo perturbador de "Berlin". No hay fragor o estruendo, solo la certeza de que tras el final no hay nada y de que todo simplemente se esfuma. Obviamente el tercero de Lou no tiene la algarabía del anterior ni la serenidad de "NY", pero nunca diría que es un disco depresivo per sé, sino simplemente otra manera de contar una historia, articular en forma de canción las vicisitudes de ciertos personajes que viven una vida que no se sabe muy bien si les ha tocado o han elegido vivir. Lo que pasa es que impacta por su realidad, y lo hace de una manera brutal. Te puede dejar muy triste, desde luego, pero también es cierto que hay belleza en esas canciones.

Es dificil descontextualizar alguna canción dada la especial naturaleza de las mismas, de modo que el disco ha de ser oído del tirón invariablemente. Lou dió con una imagen y un estado de las cosas, y empezó a tirar del hilo, recuperó alguna pequeña visión que ya dejó plasmada en el pasado, y completó el cuadro con otras nuevas. Artísticamente, el resultado es uno de los techos creativos de la música pop a pesar de todo el horror que contiene, y el conjunto no se parece en nada a anteriores o posteriores aventuras. Lou Reed declaró en muchas ocasiones que no quería abandonar los 3 acordes del rock´n´roll ( a pesar de que el tipo tenía unos vastos conocimientos musicales), y obviamente hizo una notoria excepción con "Berlin", un verdadero punto y aparte en su carrera. Realmente hablamos de un disco brillante y sin parangón al que no se le conocen imitaciones, los músicos en nómina son realmente de ensueño, espectaculares y sobrados de la inteligencia necesaria para llevar el asunto adelante y por el camino correcto. Líricamente es exactamente igual de único, nadie, absolutamente nadie, escribió como Lou Reed.  La tripleta final, "The kids", "The Bed" y "Sad song", una suerte de suite conclusoria, cierra un disco que es todavía mejor de lo que ya pensamos que es. Como decia Peter en su blog a propósito de "The Bed" en una antigua entrada que no he logrado encontrar, y que yo haría extensible a casi todo el disco: "Este tema es el horror convertido en canción, es dulce como la adormidera y cruel como una navaja clavada en la nuca".

4 comentarios:

PeterPsych dijo...

En este disco hay un tema [The Bed] que hace que se te ericen los pelos del cogote. La versión de estudio, con esos arreglos de mellotron y las "angelicales" voces, coro de ángeles, y sus voces antagónicamente "desangelizadas" los ponen por corbata. Oyes al tipo musitar cosas como "y este es el lugar donde ella se cortó las venas" y piensas que si estas eran las experiencias personales de Lou Reed en esa época [que lo eran seguro], la vida de estas estrellitas del rock debía ser muy muy dura. Elvis dijo en más de una ocasión que le hubiera gustado ser un simple camionero. Esto demuestra por qué.

PeterPsych dijo...

ah, jaja, y gracias por citarme. Voy a recuperar aquel post en cuanto tenga unos minutos. Tus descripciones son muy certeras con respecto a ese disco. Solo como introducción, el alegre coro que canta 'cumpleaños feliz' mientras un hombre al que te imaginas en un rincón acariciando gansamente un piano, ajeno a la alegría circundante, musita una triste canción, lleva a pensar que este señor estaba al borde del suicidio. El cierre, Sad Song, es eso: un cierre emocional que viene a cuadrar el círculo depresivo que envuelve el disco. Desde luego es una obra maestra. Y desgraciadamente, la "musa" de todo ello era la heroína. Una paradoja sobre la que reflexionar.

De hecho, no es necesario probar esa sustancia para imaginarse lo que es. Basta con calzarse los auriculares, cerrar los ojos y escuchar The Bed. Esa canción es el lento cabalgar de un caballo blanco... Muchos de los que cayeron victimas de eso deberían haber probado la experiencia virtual y no la real.

Scott St. James dijo...

Aupa Peter, pues si... si un tipo como yo que estuvo en una banda digamos normal y corriente (tocábamos mucho eso si) ha visto lo que no está escrito, no quieras imaginar lo que pasó por delante de los ojos de Reed.. uff.
Verdaderamente hay momentos en "Berlin" que pueden resultar más vivos que una pesadilla, es decir, son peores porque estás despierto, y es tan ... real.
La cita era merecida, no hay nada que agradecer, fue una expresión muy gráfica y adecuada.
Completamente de acuerdo y olé por el resto de reflexiones en tu comentario, y me dejas en efecto reflexionando sobre la heroína.
Cheers!

Johnny dijo...

El disco que más he escuchado junto al "Magic and loss" tras la triste noticia. Ay esa tripleta final cómo me pone. Cheers.