Chuck Berry o la alegría de rockear. El Rey del Rock. Doce compases de blues acelerado, doce compases propulsando pequeños relatos del universo teenager, servidos por un talentoso guitarrista cascarrabias a la mayor gloria del Rock And Roll. A los que consideran a Elvis Presley el rey del rock les diré que un tio que no componía las canciones que cantaba no puede obstentar tal título en absoluto, y de hecho, estrictamente, su música no influyó para nada en el devenir de la música posterior. Sí el personaje, digamos su actitud de los primeros años, pero ni Townsend, ni Richards, ni Clapton, ni Winter, ni Green, ni Beck, ni Page, ni Hendrix le deben gran cosa a la música que grabó Elvis, en cambio a Chuck.... El mundo sería menos bonito sin el swing de Mr. Berry. La matadora secillez de sus canciones emocionó a tantos chicos y chicas que la música juvenil no volvería a ser la misma, un imparable efecto "bola de nieve" que tomó el impulso definitivo cuando al otro lado del Atlántico los Stones y tantos otros armaron sus obras con el espiritu de las canciones de Chuck. Era simple rebeldía, y era el signo de los tiempos.
"Carol", "Reelin & rockin´", "Roll over Beethoven", "Sweet little rock and roller", "Back in the USA"... un auténtico festín de música. De vez en cuando está bien volver a las raices, para dar las gracias y pagar nuestras deudas. Esta compilación, imprescindible para el profano en su música, tira más bien a piezas moviditas, después os recomiendo la adquisición de discos como "St. Louis to Liverpool", donde el maestro destila otras esencias aparte de puro rock.





