
El rock está hecho en gran medida de sueños. Unos pálidos chicos ingleses soñaron una vez que escapaban de su frio y lluvioso hogar y acabaron grabando “Exile on Main St.”. A nuestro pequeño grupo de la hippie y soleada California le sucedió algo parecido: soñaron con el voodoo y los pantanos de Luisiana, con La Nouvelle-Orleàns, con el Mississipi y con el “Proud Mary” remontando orgulloso la corriente del rio mientras los negros tocaban blues en las cabañas de la orilla, y se convirtieron en Historia Americana.
Descubrí a esta banda el día de Santa Cecilia del ochenta y algo, durante los actos sobre la patrona de la música en el conservatorio. Los alumnos tocábamos en la sala piezas que nos habíamos preparado para la ocasión, en esta que se subieron tres de los “mayores” armados de dos acústicas y una 335 y la emprendieron con una de los Beatles, otra de los Grateful Dead, y al final una tonada que más tarde, al interrogar al cantante del combo (luego compañero de fatigas y noches alcohólicas), supe que era “Lodi” de la Creedence Clearwater Revival. Esa canción me estremeció aquella tarde, como muy pocas lo han hecho.
“Lodi” es oro puro, mi favorita absoluta de CCR. Basada en una economía de medios en la que todo se reduce a ritmo, melodía, pasión y una historia que contar, Fogerty consiguió destilar la esencia de la emoción. La historia del músico derrotado por la carretera que además no escucha consejos de nadie logra ponerme un nudo en la garganta cuando finalmente se rinde, en las magistrales líneas finales: “Si solo tuviera un dólar por cada canción que he cantado / y por cada vez que he tenido que tocar mientras la gente indiferente allí se emborrachaba / ¿Sabéis? Cogería el primer tren de vuelta a casa / Oh, Señor, estoy atrapado en Lodi otra vez”… Grande! No es lo único que hay en “Green river”, ni mucho menos: la canción que titula el disco y su riff pantanoso, el increíble apocalipsis anunciado en “Bad moon rising” en medio de una alegre canción, la letra de “Wrote a song for everyone”, “Tombstone shadow” o el blues con trucos de vieja escuela “Sinister purpose” son material de primera, roca de diamante. Y este año nos visita John Fogerty, hostia puta!