domingo, 30 de mayo de 2010

Small Faces - Odgens´ Nut Gone Flake


Erase una vez cuatro muchachitos londinenses, no muy altos, que marcaron a fuego la escena británica de los 60 y dejaron su huella en practicamente toda la música posterior que llevara por algún lado un riff sólido, una voz potente y desgarrada y un compromiso por el estilo y la música.
Small Faces son para mi mucho más que una banda de rock. Han sido una gran inspiración en mi vida, incluso más allá de lo estrictamente musical: es esa clase de grupo que consigue mantenerte vivo, que lo mismo te eriza el vello con un tema como que no te permite un minuto de descanso en una especie de "non-stop dancing" a tumba abierta... vamos, una banda por la que sentir orgullo y admiración. Y agradecimiento, mucho agradecimiento.

Soy un absoluto fanático de lo que yo llamo La Familia: por supuesto de la propia banda pero también y en cantidades industriales soy fanático de los Faces, de los Humble Pie, del primer Rod Stewart, de Ron Wood en solitario... Pero sobre todo soy fanático de Steve Marriott: Me cuesta no hacer una reverencia mientras escribo su nombre, un tio absolutamente talentoso dotado de una voz increíble y maravillosa, pura energía incandescente, soul y rock´n´roll, consistencia metálica y alma negra, honestidad y emoción canalizados a través de una banda de ensueño (con Ronnie Lane, otro de mis héroes, en sus filas). Steve Marriott tuvo su propia medida como cantante en si mismo tíos, nadie puede hacerle sombra, y no en vano es el favorito de Bowie, Iggy, Iommi y Page (estos dos últimos se lo quisieron agenciar para sus famosísimas bandas respectivas en su momento). Y para colmo era un guitarrista tremendo, enérgico y pleno de recursos !!!

"Odgens´ nut gone flake" fue el último disco que hicieron juntos, y fue una obra maestra. Quizás no es el más adecuado para adentrarse en el mundo de la banda, pero en cualquier caso no puedo hacer otra cosa que recomendarlo a todo aquel que no lo posea. La banda muestra su evolución teñida de rock lisérgico durante toda la cara a, mientras que la cara b es lo más complejo estructuralmente que habían grabado hasta el momento: un viaje conceptual a través de los ojos de Happiness Stan, un niño obsesionado con la cara oculta de la Luna. Consiguieron sin orquestas ni sobreproducciones múltiples lo mismo que otros a base de Filarmónicas y presupuesto. Qué buenos eran, diablos!
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lunes, 17 de mayo de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

Aerosmith - Draw the line

Si me preguntaran por tres cosas que distinguen a los Aerosmith del resto de sus coetáneos hard rockers de los 70´s, diría que en primer lugar tenían un frontman absolutamente definitivo (uno de los 4 o 5 grandes de verdad); en segundo lugar no se perdian en largos desarrollos o solos instrumentales sino que siempre tuvieron algo de la actitud de tipos como MC5 o New York Dolls; y en tercer lugar, y no menos importante, estos tipos tenían genuino "swing", un swing musculoso y dinámico, con al menos uno de los pies introducido hasta el fondo en las aguas de la música negra: blues, funk & soul. Si no me equivoco, sólo los Kiss de Peter Criss fueron la única banda de la tierra en compartir hard rock y swing con Perry & Co.
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Esta banda, como todos sabéis, ha pasado por muchas vicisitudes, de hecho el primer párrafo lo he escrito en pasado porque no estoy seguro de que la banda conserve esos tres pilares! Los altibajos creativos de la banda han sido una constante, unidos definitivamente al estado de salud y de relaciones internas de sus miembros. No, Aerosmith nunca fueron hermanitas de la caridad, y menos cuando el exceso era una forma de vida, y los egos se alimentaban de situaciones desquiciadas, envidias y cualquier otra cosa válida para putear al compañero. "Draw the line" fue escrito casi en la cúspide de los problemas de adicción de varios miembros de la banda, situación agravada por el deterioro del inicial colegueo y amistad.
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Parece que encerrarse a grabar un disco en estas condiciones, en un antiguo convento de las afueras de NYC, no era la mejor de las ideas, pero ellos lo hicieron. El resultado no fue el mismo que con "Toys in the attic" o "Rocks" en términos de brillantez sonora, no, pero a cambio tenemos un disco sucio, duro, callejero, un disco de vuelta a los orígenes, con la banda paseándose por el filo de la navaja con tan poca pericia que no podían evitar cortarse y sangrar, exhibiendo con orgullo su lado salvaje. Joder, hasta David Johansen está invitado a la fiesta en uno de los cortes, "Sight for sore eyes", un funky matador compuesto a medias con los chavales, y hasta los MC5 son devueltos a la vida en "Bright, light, fright", cantada por Joe Perry (gran fan de la banda). Aquí hay canciones amigos, grandes temas como la misma "Draw the line"; el particular "Dream on" macarra de la banda, "Kings and queens"; más funky aeorsmíthico en "The hand that feeds"; uno de sus clásicos y encantadores rocks, "I wanna know why" y exhibición de rasgos distintivos y marca personal en "Critical mass" y "Get it up". Lo dicho, no se ha hablado tanto de este disco pero para mi gusto es una joya imprescindible, que grandes!!!!
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sábado, 8 de mayo de 2010

Led Zeppelin - IV

Es curioso. Los tios han plagiado sin inmutarse tanto riffs como letras sin mencionar a los originales en los créditos. Jimmy Page, cual ladrón nocturno, desvalijó en más de una ocasión el domicilio de Davy Graham y tantos otros guitarristas folkies... y sin embargo el resultado es tan sublime, las aportaciones propias tan descomunales, el feeling de la banda tan puro y su sonido tan jodidamente grande, brillante y único que toda resistencia es inútil. Negar a los Led Zeppelin es cuanto menos arriesgado, y casi un sacrilegio.

Fueron la banda perfecta. Un cantante con presencia, dueño de una voz personal e inimitable; un guitarrista tocado por el dedo divino, icónico, mejorable en el aspecto puramente técnico pero insuperable en inventiva, sonido y clase, que es lo que acaba marcando las distancias; un bateria que era casi el trueno personificado, desde su aparición es el ejemplo perfecto de la pegada controlada y eficaz, poseido de un talento rítmico descomunal... y por último un multinstrumentista sobrado de musicalidad, oficiando de bajista de la banda (y de arma secreta), inteligente y tecnicamente impecable, capaz de componer algo como el riff de "Moby Dick", quizás el más redondo y perfecto de la banda. Oir tocar juntos a estos cuatro tios es verdaderamente un privilegio para los oidos, es embarcarse en un extraordinario viaje que va desde una destartalada cabaña del Delta donde alguien ahoga sus demonios en alcohol y blues hasta paisajes de niebla y misterio, reinos legendarios, mitología y magia de la vieja Europa.

El "IV" es, como otros discos de la banda, un prodigio en todos los parámetros posibles. Nos encontramos a unos Zep de camino hacia discos posteriores como "Houses of the Holy" y sobre todo "Physical Grafitti", los chicos aparecen más alejados del crudo hard blues y del Londres de los Yardbirds, y más cercanos al blues sofisticado, al rock de alto octanaje, a cierta inspiración oriental y donde la maestría total y absoluta en el arte de la composición alcanza el más alto nivel de la banda en "la canción" por antonomasia, "Stairway to heaven", compendio y fusión de todos los misterios de la música folk y rock... maravillosa. Perfecta. Y acompañada de sencillamente algunos de los mejores momentos de la Historia de la música popular, porque a ver como se pueden definir "Black dog", "Misty mountain hop", "Rock ´n´roll", "Going to California" y una de mis favoritas personales, "The battle of evermore".
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sábado, 24 de abril de 2010

The Monarchs - Make Yer Own Fun

Qué tendrá el rock australiano. Los tipos se agarran a las guitarras cual garrapatas, e invariablemente someterán a tus tímpanos a una sesión de rock´n´roll de alto voltaje, un rock único y especial que hunde sus raices en la música más indómita de los 60´s y que reserva siempre una porción de su ADN a unos tipos de Sidney llamados AC/DC. De la conjunción de ámbos elementos y de las propias circunstancias del momento tenemos sus señas de identidad: ritmo, potencia, sonido natural y abrasivo, buenos estribillos y toneladas de diversión.

A pesar de que Australia es un país de proporciones gigantescas, si hablamos de rock lo hacemos también de una escena en la que todo el mundo se conoce, con sus propias leyendas y mitos locales, pequeñas tradiciones y una inexcusable veneración por los pioneros. Una de estas leyendas es sin duda Brad Shepherd, uno de esos tipos a los que más de una generación ha aplaudido encima de un escenario desde sus comienzos en el negocio al filo de los 80´s, pasando por bandas desconocidas pero institucionales como The Fun Things, episodios de relativo éxito mundial como The Hoodoo Gurus hasta llegar a su obra más importante: The Monarchs.

Un disco de auténtico ensueño donde todo está en su sitio, un disco que respira y del que puedes escuchar incluso su corazón latir con fuerza, un disco donde el soplido eléctrico de las impresionantes guitarras, en su doble version killer/power pop, es un cortafuego que derrite sin más cualquier obstáculo que se interponga entre las canciones y tus oidos. En muy pocas ocasiones uno se enfrenta a temas como "2001", un himno rockero de primer orden, y a toda una sucesión de temazos donde el rock de raza da la mano en ocasiones al mejor pop posible con un resultado deslumbrante. Lo malo es que tras este disco, los tipos lo dejaron.
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sábado, 17 de abril de 2010

Hüsker Dü - Candy Apple Grey


Durante gran parte de mis años de Instituto me enchufaba a la radio por las noches, a la hora de dormir. La nómina de artistas que descubrí cada noche en la por entonces fascinante Radio 3 es apabullante, desde los Doors y una pila de grupos de garage hasta grupos del momento tipo Green On Red o Godfathers. Bien, no os voy a explicar lo que es oír por primera vez "L.A. woman", "American girl" o "Gimme danger"... de alguna manera te cambian la vida. Una de esas noches me topé en las ondas con una canción que me dejó absolutamente flipado, la intensidad del tema en cuestión, su fuerza indómita, podían cortar el aire como un cuchillo y su belleza desgarradora golpear directamente en un corazón adolescente. "Sorry somehow", por los Hüsker Dü.

La angustia juvenil y el compromiso político guiaron los primeros pasos de la banda, con la fuerza bruta como tarjeta de presentación. La voz de Bob Mould y su guitarra al asalto de la base rítmica del trio a fuerza de puro decibelio, catarsis de hardcore inmisericorde on your face. El único rastro, casi, de aquellos primeros años en este sexto disco de los de Minneapolis es la inicial "Crystal", una brutal embestida del combo cual peligroso tren a tumba abierta y sin frenos. Hüsker Dü fue una banda que dejó salir todo el potencial que guardaba en su interior sin asomo de dudas o miedos, de modo que para "Candy apple grey" los tipos ya eran capaces de soltar un "No promise have I made" a base de piano con total convicción y sin perder su esencia.

A pesar de que fue un relativo fracaso comercial, este disco es uno de los indiscutibles pilares de toda la música posterior de Seattle y satélites adyacentes, y uno de los hitos del rock insobornable, puro y orgulloso, una banda sin mácula en cuanto a integridad y convicciones, tan punks como amantes de los Beatles. Hoy he vuelto a recuperar su discografía, y la verdad es que sigue siendo un placer escuchar esta maravilla, volver a encontrase a Mould o al batería Grant Hart cantando "I don´t know for sure", "Don´t want to know if you are lonely", "Too far down", "Dead set on destruction" o por supuesto "Sorry somehow" una y otra vez. Como me dijeron una vez, "... puede que estos tios estén mezclando a Black Sabbath y los Byrds sin saberlo"

domingo, 11 de abril de 2010

R.E.M. - Green


El tiempo y el éxito han distorsionado la imagen de los REM. La TV y radio mundiales los exhiben más o menos con asiduidad desde el año ´91 y cada nuevo disco que editan es anunciado incluso en el telediario de Matias Prats, ínclito presentador siempre "a la última" en tendencias musicales. Se podría decir que son los Bruce Springsteen del pop o algo así. Sin embargo, en mi retina permanecen inalterables los REM de los ´80´s, cuando eran una más de las excitantes bandas del Nuevo Rock Americano y se afanaban por mantener encendida la llama del folk-rock, de las Rickembackers calientes y de las buenas melodías. Yo era un mocoso semiadolescente ávido por meterme toda la Historia del Rock por la vena en el menor tiempo posible, y este disco no iba a ser menos.

"Green" fue el primer disco de la banda en una multinacional, y venía precedido por otra fantástica grabación, "Document", donde brilla con luz propia una de las mejores canciones de la historia, "The one I love". Entre uno y otro no existen diferencias significativas en cuanto al fondo y las intenciones, pero aquí las cosas están más pulidas, y las canciones son sin duda más intensas. Luego vendría el disco que les catapultó a la fama mundial, "Out of time", un disco que servidor no entendió y sigue sin entender, aunque me alegré por los muchachos. Han digerido la fama como muy pocos y eso nadie lo puede negar.

Supongo que muy pocos de nosotros hoy en día se muestra interesado por los REM actuales debido a las más diversas razones, pero siempre habrá un hueco en mi blog para este disco. Jamás renunciaré a la integridad musical de esta obra, a la canción pop de gran calibre representada en "World leader pretend" o "Pop song 89", a la psicodelia deslumbrante de "Turn you inside out", o a las delicias folkies de "Hairshirt" y sobre todo "You are the everything" (creo que nadie grabó en aquel año nada tan cercano a "The battle of evermore"!!), una de las joyas ocultas de la discografía de los de Athens, Georgia. Y no, no me he olvidado de que en "Green" también sale "Stand", la sintonía de la mejor seria de mi generación, "Búscate la vida"!!!.
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