sábado, 8 de mayo de 2010

Led Zeppelin - IV

Es curioso. Los tios han plagiado sin inmutarse tanto riffs como letras sin mencionar a los originales en los créditos. Jimmy Page, cual ladrón nocturno, desvalijó en más de una ocasión el domicilio de Davy Graham y tantos otros guitarristas folkies... y sin embargo el resultado es tan sublime, las aportaciones propias tan descomunales, el feeling de la banda tan puro y su sonido tan jodidamente grande, brillante y único que toda resistencia es inútil. Negar a los Led Zeppelin es cuanto menos arriesgado, y casi un sacrilegio.

Fueron la banda perfecta. Un cantante con presencia, dueño de una voz personal e inimitable; un guitarrista tocado por el dedo divino, icónico, mejorable en el aspecto puramente técnico pero insuperable en inventiva, sonido y clase, que es lo que acaba marcando las distancias; un bateria que era casi el trueno personificado, desde su aparición es el ejemplo perfecto de la pegada controlada y eficaz, poseido de un talento rítmico descomunal... y por último un multinstrumentista sobrado de musicalidad, oficiando de bajista de la banda (y de arma secreta), inteligente y tecnicamente impecable, capaz de componer algo como el riff de "Moby Dick", quizás el más redondo y perfecto de la banda. Oir tocar juntos a estos cuatro tios es verdaderamente un privilegio para los oidos, es embarcarse en un extraordinario viaje que va desde una destartalada cabaña del Delta donde alguien ahoga sus demonios en alcohol y blues hasta paisajes de niebla y misterio, reinos legendarios, mitología y magia de la vieja Europa.

El "IV" es, como otros discos de la banda, un prodigio en todos los parámetros posibles. Nos encontramos a unos Zep de camino hacia discos posteriores como "Houses of the Holy" y sobre todo "Physical Grafitti", los chicos aparecen más alejados del crudo hard blues y del Londres de los Yardbirds, y más cercanos al blues sofisticado, al rock de alto octanaje, a cierta inspiración oriental y donde la maestría total y absoluta en el arte de la composición alcanza el más alto nivel de la banda en "la canción" por antonomasia, "Stairway to heaven", compendio y fusión de todos los misterios de la música folk y rock... maravillosa. Perfecta. Y acompañada de sencillamente algunos de los mejores momentos de la Historia de la música popular, porque a ver como se pueden definir "Black dog", "Misty mountain hop", "Rock ´n´roll", "Going to California" y una de mis favoritas personales, "The battle of evermore".
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sábado, 24 de abril de 2010

The Monarchs - Make Yer Own Fun

Qué tendrá el rock australiano. Los tipos se agarran a las guitarras cual garrapatas, e invariablemente someterán a tus tímpanos a una sesión de rock´n´roll de alto voltaje, un rock único y especial que hunde sus raices en la música más indómita de los 60´s y que reserva siempre una porción de su ADN a unos tipos de Sidney llamados AC/DC. De la conjunción de ámbos elementos y de las propias circunstancias del momento tenemos sus señas de identidad: ritmo, potencia, sonido natural y abrasivo, buenos estribillos y toneladas de diversión.

A pesar de que Australia es un país de proporciones gigantescas, si hablamos de rock lo hacemos también de una escena en la que todo el mundo se conoce, con sus propias leyendas y mitos locales, pequeñas tradiciones y una inexcusable veneración por los pioneros. Una de estas leyendas es sin duda Brad Shepherd, uno de esos tipos a los que más de una generación ha aplaudido encima de un escenario desde sus comienzos en el negocio al filo de los 80´s, pasando por bandas desconocidas pero institucionales como The Fun Things, episodios de relativo éxito mundial como The Hoodoo Gurus hasta llegar a su obra más importante: The Monarchs.

Un disco de auténtico ensueño donde todo está en su sitio, un disco que respira y del que puedes escuchar incluso su corazón latir con fuerza, un disco donde el soplido eléctrico de las impresionantes guitarras, en su doble version killer/power pop, es un cortafuego que derrite sin más cualquier obstáculo que se interponga entre las canciones y tus oidos. En muy pocas ocasiones uno se enfrenta a temas como "2001", un himno rockero de primer orden, y a toda una sucesión de temazos donde el rock de raza da la mano en ocasiones al mejor pop posible con un resultado deslumbrante. Lo malo es que tras este disco, los tipos lo dejaron.
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sábado, 17 de abril de 2010

Hüsker Dü - Candy Apple Grey


Durante gran parte de mis años de Instituto me enchufaba a la radio por las noches, a la hora de dormir. La nómina de artistas que descubrí cada noche en la por entonces fascinante Radio 3 es apabullante, desde los Doors y una pila de grupos de garage hasta grupos del momento tipo Green On Red o Godfathers. Bien, no os voy a explicar lo que es oír por primera vez "L.A. woman", "American girl" o "Gimme danger"... de alguna manera te cambian la vida. Una de esas noches me topé en las ondas con una canción que me dejó absolutamente flipado, la intensidad del tema en cuestión, su fuerza indómita, podían cortar el aire como un cuchillo y su belleza desgarradora golpear directamente en un corazón adolescente. "Sorry somehow", por los Hüsker Dü.

La angustia juvenil y el compromiso político guiaron los primeros pasos de la banda, con la fuerza bruta como tarjeta de presentación. La voz de Bob Mould y su guitarra al asalto de la base rítmica del trio a fuerza de puro decibelio, catarsis de hardcore inmisericorde on your face. El único rastro, casi, de aquellos primeros años en este sexto disco de los de Minneapolis es la inicial "Crystal", una brutal embestida del combo cual peligroso tren a tumba abierta y sin frenos. Hüsker Dü fue una banda que dejó salir todo el potencial que guardaba en su interior sin asomo de dudas o miedos, de modo que para "Candy apple grey" los tipos ya eran capaces de soltar un "No promise have I made" a base de piano con total convicción y sin perder su esencia.

A pesar de que fue un relativo fracaso comercial, este disco es uno de los indiscutibles pilares de toda la música posterior de Seattle y satélites adyacentes, y uno de los hitos del rock insobornable, puro y orgulloso, una banda sin mácula en cuanto a integridad y convicciones, tan punks como amantes de los Beatles. Hoy he vuelto a recuperar su discografía, y la verdad es que sigue siendo un placer escuchar esta maravilla, volver a encontrase a Mould o al batería Grant Hart cantando "I don´t know for sure", "Don´t want to know if you are lonely", "Too far down", "Dead set on destruction" o por supuesto "Sorry somehow" una y otra vez. Como me dijeron una vez, "... puede que estos tios estén mezclando a Black Sabbath y los Byrds sin saberlo"

domingo, 11 de abril de 2010

R.E.M. - Green


El tiempo y el éxito han distorsionado la imagen de los REM. La TV y radio mundiales los exhiben más o menos con asiduidad desde el año ´91 y cada nuevo disco que editan es anunciado incluso en el telediario de Matias Prats, ínclito presentador siempre "a la última" en tendencias musicales. Se podría decir que son los Bruce Springsteen del pop o algo así. Sin embargo, en mi retina permanecen inalterables los REM de los ´80´s, cuando eran una más de las excitantes bandas del Nuevo Rock Americano y se afanaban por mantener encendida la llama del folk-rock, de las Rickembackers calientes y de las buenas melodías. Yo era un mocoso semiadolescente ávido por meterme toda la Historia del Rock por la vena en el menor tiempo posible, y este disco no iba a ser menos.

"Green" fue el primer disco de la banda en una multinacional, y venía precedido por otra fantástica grabación, "Document", donde brilla con luz propia una de las mejores canciones de la historia, "The one I love". Entre uno y otro no existen diferencias significativas en cuanto al fondo y las intenciones, pero aquí las cosas están más pulidas, y las canciones son sin duda más intensas. Luego vendría el disco que les catapultó a la fama mundial, "Out of time", un disco que servidor no entendió y sigue sin entender, aunque me alegré por los muchachos. Han digerido la fama como muy pocos y eso nadie lo puede negar.

Supongo que muy pocos de nosotros hoy en día se muestra interesado por los REM actuales debido a las más diversas razones, pero siempre habrá un hueco en mi blog para este disco. Jamás renunciaré a la integridad musical de esta obra, a la canción pop de gran calibre representada en "World leader pretend" o "Pop song 89", a la psicodelia deslumbrante de "Turn you inside out", o a las delicias folkies de "Hairshirt" y sobre todo "You are the everything" (creo que nadie grabó en aquel año nada tan cercano a "The battle of evermore"!!), una de las joyas ocultas de la discografía de los de Athens, Georgia. Y no, no me he olvidado de que en "Green" también sale "Stand", la sintonía de la mejor seria de mi generación, "Búscate la vida"!!!.
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sábado, 20 de marzo de 2010

Big Star - #1 Record

Me he enterado hoy mismo. El pasado día 17 de Marzo el corazón de Alex Chilton se paraba en algún lugar de la ciudad de New Orleans, lo que unido a la ya lejana e igualmente trágica desaparición de Chris Bell deja huérfanos de padre a los Teenage Funclub, Posies, Replacements y tantos otros. Y claro, servidor que ha crecido con las canciones de Big Star (incluso bauticé mi propio negocio de tal manera) y siempre ha admirado la conjunción astral de estas dos verdaderas y auténticas estrellas, pues bueno, no puedo evitar sentir una sensación angustiosa, de pérdida y de desazón.

Llevo todo el día escuchándolos, y como siempre, me vuelvo a encontrar delante a una banda gigantesca, íntegra, la banda inmaculada y primordial que dio con una veta preciosa como el oro, de la que se alimentarían cientos de bandas diez o quince años después del final oficial del grupo, tal es la magnitud de la inspiración y la anticipación de su música. ¿Cuantos grupos han alcanzado la gloria estrictamente musical, la completa excelencia en el arte de hacer canciones sin que nada más importe?

Aquí todo es real, no hay espacio para la distracción o el disfraz. En el crisol de Big Star se cocieron diversos ingredientes digamos antes de tiempo, el resultado o fórmula final tendría que haber sido descubierto años después de manera "natural", de acuerdo a las leyes de la evolución. En cierto modo es increíble, pero ahí están las canciones... "Thirteen" podría haber sido un número más en el "Tomorrow the green grass" de los Jayhawks, "India song" igualmente podría haber aparecido en algún álbum de los REM ochenteros, o "In the street" se podría haber deslizado en algún disco de Teenage Funclub de la manera más natural del mundo. Sirva como humilde homenaje al señor Chilton esta entrada, una de las pendientes fijas desde el día que comencé con el blog. Thank you friends, wherever you are!.
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miércoles, 17 de marzo de 2010

Shadows Of Knight - Back Door Men

Esta noche rescatamos una perla del pasado, para lo cual no queda más remedio que sumergirse en las excitantes aguas del mejor rock de garage, a pleno pulmón y con un cuchillo bien sujeto entre los dientes. Elegantes a pesar del crujido electrico que eran capaces de desencadenar, y curtidos en el circuito del Chicago de los 60´s donde sudaron rhythm´n´blues cada noche, los Shadows Of Knight hicieron su presentación discográfica en enero del año 66 a base de un pedazo de versión del clásico de los Them "Gloria", que les reportó bastante fama.
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Al primer single le siguió un album homónimo, blues based, menos influido por el beat o por alguna chispa folk-rock como este "Back Door Men". La banda se escoraría todavía más hacía la psicodelia y el garage en su tercer y último disco, llamado simplemente "Shadows of Knight", repleto de refinamiento y alto nivel compositivo, tres discos que en conjunto los elevan muy por encima de la categoria de "one hit wonders" en la que pueden caer tipos como Question Mark and the Mysterians. Como buen fan enfermizo de toda esta música sepultada por la niebla del tiempo, la discografía de los Shadow me parece simplemente fundamental.

El disco comienza con la insuperable lectura del "Bad little woman" de los Wheels, mucho más carnosa y peligrosa que la original, convertida con el tiempo en la referente y a la que los Fuzztones rinden un calcado tributo en su "Live in Europe". Después, tenemos una variopinta selección de interesantísimos temazos, como la boodidleiana "Gospel zone", perfecta para bailar a ritmo, ritmo que cambia radicalmente con "The Behemont", el instrumental de aires orientales que suena a continuación, la cuasi Byrds "Three for love", el garage abrasivo de "I´ll make you sorry", la vuelta al carril del blues de "Peepin´and hiddin´" o el clásico "Spoonful".
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sábado, 13 de marzo de 2010

Pink Floyd - Meddle

Entre el alucinante derroche orquestal de "Atom heart mother" y el éxito mundial de "Dark side of the moon" está "Meddle". Los ecos de la era psicodélica de Barret todavía resuenan en sus surcos, pero sin embargo las virtudes de este disco son otras: exquisita atención hacia el detalle discreto, y sobre todo el principio de la materialización de todo lo experimentado anteriormente, la elección de una senda que abre las puertas a la era de Roger Waters como master and commander de los Floyd. Con un poco de atención, en "Meddle" se escuchan esbozos de otros albumes posteriores, como el inmediato "Dark...", "Animals", o "Wish you were here".
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Me pasa una cosa muy curiosa con esta banda, normalmente no los tengo en la cabeza ni los escucho premeditadamente, pero si por casualidad suenan en la radio o mi vista se posa sobre algo de ellos en la estantería, estoy dos o tres dias absorto con su música. Y es que canciones como "A pillow of winds" verdaderamente son obras maestras, una sublimación psicodélica del folk solo al alcance de estos tipos. Conozco de primera mano las más extrañas reacciones que produce esta banda en muchas personas, una de la más llamativa sin duda la de mi ex-compañero de piso Jez, londinense al que le encantaba emborracharse, poner el disco "Wish you were here" en el salón y permanecer absorto sentado en el sofa, perdido en sabrá dios que mundo.

Al contrario que a mucha gente, los Floyd no me parecen en absoluto aburridos, sino tremendamente coherentes, creativos hasta decir basta, con una carrera variada y con un sentido del humor bastante acusado. Fina ironia a veces verdaderamente macabra, como las intrigantes lineas que se escuchan en un momento del tema instrumental incial de Meddle, "One of these days": "un día de estos/ voy a cortarte en pedacitos"... Aqui no sobra nada, desde el inicio hasta la suite de 23 minutos del final, el blues de "Seamus", la elegance de "San Tropez", ese pedazo de "Fearless" (cuyo riff podría haber salido ayer mismo de las manos de Rich Robinson), y el sueño etéreo de "A pillow of winds". Odiados por los punks, en cierto sentido fueron más revolucionarios y antisociales que ellos, hay un interesante debate ahí. Por cierto, si alguien tiene la re-edición inglesa en vinilo de alta calidad del ´84 y se ha aburrido de ella, que se ponga en contacto conmigo, si eso.
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