La historia del jazz tumba por si sola cualquier teoría acerca de la superioridad racial blanca, y la discografía de John Coltrane en particular es una de las pruebas definitivas. El tipo tenia tanto jazz en las venas que hay que ir tomando su música en dosis, despacio, poco a poco, de lo contrario se corre el riesgo de quedar sobrepasado por el artista. Eso si, una vez que el veneno está inoculado, la adicción al señor Trane no tiene vuelta atrás sino escape hacia adelante, directo a consumir avidamente todo lo que dejó grabado este buen hombre. Autor de INCUESTIONABLES obras capitales de la música como “Giant steps”, “A love supreme” y éste “Blue train”, John Coltrane es un fascinante sujeto que vivió en primera persona el nacimiento del jazz moderno y el reinado del bebop, mientras iba armando junto a otros compañeros de generación un lenguaje musical tan contundente como avanzado, profundo y absolutamente genial, el hard bop, para acabar construyendo su propio e inimitable mundo sonoro. Moderno en todo momento sin necesidad de tocar 200 notas y 50 florituras disonantes por segundo, al máximo de musicalidad y expresión.
Bien, no se si a los que soléis pasar por aquí os llama la atención todo este asunto, yo fui cayendo poco a poco, un año con dos o tres discos, otro con uno y otro con ninguno, no tengo más de 70 discos de este estilo... pero vaya si me gusta. Coño, es que es un verdadero placer coger un buen vinilo de jazz y ponerle la aguja encima... escuchar como el aire se inunda de música, como se impone en cada nota esa clase descomunal, por no hablar de la pasmante destreza instrumental. “Blue train”... qué grande. Joder, qué grande, desde el puto primer segundo con ese inmortal tema de introducción. El éxtasis.





