
Uno de mis absolutos favoritos, trallazo eléctrico y primario, es la biblia del rock peligroso ejecutada en la ciudad de los rascacielos por los Dolls en su disco homónimo de debut. Estos tipos estaban decididos a llevárselo todo por delante, incluso a ellos mismos. El batería original Billy Murcia murió antes de grabar el primer disco, y el desenfreno total y absoluto que emprendieron en estos años su sustituto Jerry Nolan, Arthur Kane y Johnny Thunders, sensible y frágil a pesar de su imagen de punk, les llevaría igualmente a la tumba años más tarde de forma prematura. Milagrosamente, Sylvain y Johansen están vivos y en forma.
Eran todo sentimiento y actitud, adorables, nada de músicos consumados, pero los cabrones lo tenían. Te podian traer el bajo fondo de igual manera que podian susurrarte una canción hermosa como “Lonley planet boy”. Sus fans eran pocos pero muy devotos, y con el tiempo formaron sus propias bandas, algunas muy importantes. Puede que sea el mejor disco de rock.
Todo fue intenso, todo fue drama, diversión y rock´n´roll, puro asalto de guitarras cortantes, boutiques y cosmética. Creo que no tengo nada más que decir, ellos mismos respondieron a todas las preguntas posibles titulando su siguiente disco “Too much, too soon”.





